El Comercio

José Ángel Arranz, Berta Rivas, Carmen Jaén y Carlos Rivas.
José Ángel Arranz, Berta Rivas, Carmen Jaén y Carlos Rivas. / J. PRIETO

La Banda de Música niega división y que se hayan producido expulsiones

  • La junta directiva asegura que la decisión de realizar un uniforme se tomó «por unanimidad» en una asamblea general

La junta directiva de la Banda de Música de Avilés negó ayer que exista una división entre sus componentes y achacó las críticas vertidas contra algunas de sus últimas decisiones al malestar de personas concretas. «De más de 36 músicos y 70 socios colaboradores, solo tenemos constancia de una tutora legal de un músico que en las últimas semanas ha mostrado públicamente sus desavenencias», señalaron.

En este sentido, aseguran que la decisión más criticada, la que tiene que ver con el uniforme que desde hace unos meses lucen los músicos durante sus actuaciones, se tomó «por unanimidad» en el transcurso de una asamblea general. «Se informó de varios presupuestos y se decidió encargar el de menor coste», aseguró el responsable de comunicación de la Banda, Giuseppe Montoto, en una rueda de prensa ofrecida junto al presidente, Carlos Sierra, además de la vicepresidenta, el secretario y la tesorera.

Aseguran, pues, que la adopción del uniforme no fue una imposición, como denuncian los miembros y ex miembros críticos, sino que se trató de una decisión colegiada. «Incluso se ofreció ayuda económica para sufragar los trajes y se dio la opción de pagarlos en plazos», explica Montoto, que afirma que hubo algunos músicos que aceptaron la ayuda, pero que hubo una persona que «pretendía tocar con el uniforme de otra agrupación».

«Ningún músico ha sido expulsado de la agrupación ni por no poder pagar el traje ni por ningún otro motivo», dice la directiva, a la que solo le consta que un músico abandonase la formación a consecuencia de esta decisión.

Los mandatarios de la banda explicaron además que la ausencia de la formación en el desfile inaugural del Mundial de Duatlón solo se debió al hecho de que ese mismo día ya se hubiese cerrado un contrato en el centro de día de La Luz para ofrecer allí un concierto. No obstante, recuerdan que los estatutos de la entidad facultan a la junta para «dirigir las actividades sociales y gestionar los contratos y actuaciones».

También defendieron la entrega de las insignias durante la ceremonia oficial de conmemoración del 125 aniversario de la banda, celebrado el año pasado en el teatro Palacio Valdés. «En la propia ceremonia se explicó que se trataba de distinciones de oro y plata para los músicos que habían formado parte de la entidad durante 50 y 25 años respectivamente. «Se dio a las personas que les correspondía y se financió con dinero de la Banda de Música, cuyas cuentas son transparentes y se hicieron públicas en la asamblea del 16 de enero», afirman.

Al mismo tiempo, consideraron también que las quejas verbalizadas por socios de la entidad y antiguos músicos de la banda «son asuntos de régimen interno y deben hablarse en las asambleas y en las reuniones informativas mensuales que se realizan con padres y músicos para el buen funcionamiento de la banda».