El Comercio

Ramón Méndez.
Ramón Méndez. / C. C.

«Hay que lograr el encuentro entre la gente sin hogar y el resto de la sociedad»

  • Responsable de Animación del Arciprestazgo

  • Encargado de dinamizar al voluntariado y generar corrientes de opinión, cree que es necesario profundizar en la prevención

Ramón Méndez Navia, responsable de Animación en el Arciprestazgo de Oviedo, fue ayer el introductor y conductor de las dos experiencias relatadas por sendos usuarios de la red de albergues y casas de acogida de Cáritas, en un acto celebrado en el Centro del Profesorado y Recursos para «visibilizar la realidad de las personas sin hogar».

¿Por qué invitan a los usuarios a contar su experiencia? Para ellos no debe ser fácil.

Muchas veces hablamos los técnicos, los profesionales o voluntarios, pero no quien lo padece y siempre es más rico, más atractivo y, sobre todo, de primera mano, que hablen ellos.

Una persona sin hogar es también...

Una persona carente de recursos, de redes de apoyo, en una situación de desestructuración, con falta de autoestima y falta de motivación.

¿Qué hace un técnico de animación?

La animación comunitaria trata de dinamizar a toda la comunidad, de generar corrientes de opinión, de activar al voluntariado. Es un trabajo más amplio, de coordinación con otras entidades y asociaciones. Se trata de hacer una especie de mediación social.

¿Tiene una relación directa con las casas y albergues?

Parte de la animación se desarrolla en las zonas donde están porque uno de los objetivos fundamentales es que se produzca un encuentro de esas dos realidades. Lo que no tiene sentido es que una parte esté como recluida en un espacio y no tenga un encuentro con la sociedad más normalizada. Los espacios para compartir son muy importantes.

¿Es imposible esta confluencia si no se provoca?

Siempre se habla del desarrollo comunitario, pero yo echo de menos esa mediación social. No es tan sencillo como decir «pongo aquí unas mesas y nos juntamos todos». No, porque la gente va a hacer grupos. Hay que generar actividades en las que se pueda producir ese diálogo porque si no, al final, no tiene mucho sentido que convoques a la gente en un lado porque puede no ir. Hay experiencias muy chulas en distintos municipios de Asturias y se debería seguir esa línea.

¿Quién debería hacer esa mediación social?

Yo entiendo que entidades del tercer sector por las especifidades que tiene. Tienes que mirar siempre hacia esa población un poco más excluida y también hacia el otro lado, hacia la gente más normalizada.

¿Qué se encuentran en los albergues o casas que gestionan?

Cuando las personas llegan ahí puede haber de todo porque ya han pasado toda una serie de procesos vitales. La prevención prácticamente no se trabaja nada. Y todo el mundo es conocedor, incluso desde los centros enseñanza, de familias en situación de riesgo. Una persona que llega a los centros que no tiene dónde dormir, ¿Qué tiene? ¿Tiene amigos?

¿Cómo afecta a la autoestima del usuario de un albergue?

Imagínese. Gestionar la frustración que te supone que tú quieras hacer valer un derecho, como acceder a una prestación y que solo te encuentras trabas administrativas..., trabas que se encuentra, incluso, cualquier ciudadano normal. Todo es supercomplicado. Las personas se quedan en una situación de frustración y sienten que ya no pueden dar el paso. No puedes mantener una familia ni un trabajo, tampoco hacer una gestión de nada. Y esta gente tiene capacidades.

¿Hay que trabajar entonces más la formación?

La labor que hace Cáritas es de acompañamiento, de estar cerca de las personas y de lograr que se vayan vinculando con la sociedad.