El Comercio

Nick Waterhouse, en una de sus actuaciones.
Nick Waterhouse, en una de sus actuaciones. / LVA

Somos denuncia la contratación irregular del concierto principal de San Agustín

  • «Ni se pidió oferta a otras empresas, como debería haberse hecho por la cuantía económica, ni existe ningún informe técnico que lo avale», asegura el partido

«El procedimiento para contratar el concierto más importante de San Agustín ha sido completamente irregular», asegura la concejala de Somos, Yolanda Suárez, que ayer denunció varias anomalías en relación con el expediente. Se trata de las actuaciones que se ofrecieron el día 28 de agosto en el Niemeyer en el marco del Electric Ladyland Festival, en el que actuaron el californiano Nick Waterhouse y los madrileños Aurora and The Betrayers. Se abrieron dos expedientes, no se siguió el procedimiento correcto, ni tampoco está avalado por ningún informe técnico.

El concierto se anunció públicamente el día 11 de ese mes, pero no fue hasta cerca de dos semanas más tarde cuando se abrió el correspondiente expediente municipal, en el que figuraba como un contrato menor a pesar de que la cuantía superaba ampliamente los 18.000 euros y, por tanto, no podía ser objeto de una contratación directa, sino que debía celebrarse un procedimiento negociado. «Ese expediente se cerró el día 23 y, al día siguiente, se abrió otro como contrato negociado, en el que solo aparece la factura», asegura Suárez. No aparecen, en cambio, las ofertas que deberían haberse solicitado a, al menos, otras dos empresas.

«Se incumple la Ley de contratos, que vuelve a saltar por los aires, como es habitual en el Ayuntamiento de Avilés», denuncia Suárez. En ese segundo expediente, según aseguran los concejales de Somos, ya no figura el contrato que firmó la propia alcaldesa, Mariví Monteserín, con la sociedad Lovejoyclub de Gijón Entertainment el día 25 de agosto, y que sí está incluido, en cambio , en el expediente que se cerró el día 23. En el documento figura el importe que debería abonar el Ayuntamiento: 27.500 euros a los que habría que sumar el correspondiente IVA, y se especifica que deberían actuar «un mínimo de tres artistas», cuando en realidad aquella noche solo se anunciaron dos bandas.

Sin informes

«Hay dos expedientes tramitados por el mismo negociado de Turismo, con el objetivo claro y evidente de contratar el concierto a dedo», considera el portavoz del grupo, David Salcines, que incide en que, a pesar de que se abriera un segundo expediente negociado, el contrato «siguió haciéndose a dedo». Hacen además hincapié en el hecho de que el único documento que figura es la factura, sin que la acompañe ningún informe técnico que avale esta contratación. «No hay ni un solo funcionario que respalde esto, y es lógico», dice el edil Xune Elipe.

Tampoco hay ningún informe de Intervención que explique a qué partida se va a cargar, según explican. «Ya es significativo que el contrato lo haga Turismo y no Festejos», dice Yolanda Suárez. «Hubo un tiempo en el que parecía que las irregularidades se daban en Festejos, pero vemos que otras áreas también funcionan igual, y da la sensación de que esto es lo habitual», opina Elipe.

A juicio de Somos, este tipo de actuaciones irregulares en materia de contratación se producen porque el gobierno local «funciona con poca previsión y mucha improvisación». Denuncian que «todo se hace a última hora y a salto de mata, y esto lleva a este tipo de prácticas, cuanto menos reprobables», y consideran que la factura del Electric Ladyland Festival «es carne de cañón para otro reconocimiento extrajudicial de créditos».

«Ni siquiera sabemos quién lo paga», dice Salcines, que explicó ayer que, de forma verbal, el concejal de Turismo les había asegurado que lo abonaría el Centro Niemeyer, sin que haya confirmación documental de esta circunstancia. «Lo único que está claro es que la actuación se realizó», apostillan.