El Comercio

Simuladores de pareja, por la igualdad en derechos

Silberio Sáez se dirige al público en su taller, ayer, en la Casa de Cultura.
Silberio Sáez se dirige al público en su taller, ayer, en la Casa de Cultura. / JOSE PRIETO
  • El sexólogo Silberio Sáez enmarca la educación afectivo-sexual en la prevención de la violencia de género

El sexólogo Silberio Sáez, codirector del Centro Amaltea de Zaragoza, propuso ayer a varios centenares de estudiantes de Bachillerato cuatro casos en una especie de simulador de pareja, que el experto consideró básico para saber manejar situaciones y emociones afectivas cuando a alguien se le presentan en la vida real. Es más, Sáez señaló que este es el camino de una correcta educación afectivo-sexual entre los jóvenes y la vía, en último término, para prevenir la violencia de género.

«La pareja es un valor y un mundo de interacción, pero mal manejada da lugar a situaciones indeseadas», subrayó. «Tenemos que comprender que la diferencia es un valor y que tenemos igualdad de derechos» y eso sólo puede hacerse «fomentando competencias y ahí hay un vacío educativo».

Para dotar a los chavales de estas herramientas, Sáez apostó por los 'simuladores'. Al igual que Fernando Alonso pasó horas aprendiendo a conducir en ellos antes de hacerlo en Fórmula 1, a los adolescentes y jóvenes les conviene valorar e interiorizar hipotéticas situaciones para entender «qué está pasando».

Advirtió, antes de entrar en harina, que lo normal es proponer este tipo de talleres en sesiones con menor aforo y trabajar también con los padres porque «el modelo de pareja que uno ve en su entorno, condiciona el que va a desarrollar». «Aquellos jóvenes que ven la violencia como un medio para resolver conflictos, lo acaban interiorizando».

Hechas las advertencias y puestos en antecedentes sobre la responsabilidad de los progenitores, Saéz planteó cuatro supuestos sobre situaciones típicas de pareja que aunque puedan darse en todos las edades cuando primero se manifiestan es en la adolescencia. En primer lugar, el joven enamorado al que ella no le hace ni caso; en segundo, unos celos a los que aconsejó responder con un «enfoque racional» y sobre los que influyen un déficit de autoestima propio y los antecedentes personales; el tercer supuesto fue el de una fiesta de 'testosterona', que le valió para reflexionar sobre los valores culturales y, por último, «un clásico», la chica que deja a sus amigas de lado «por un noviete». «Nuestros amigos son nuestra red social y sin ellos una ruptura es más difícil de manejar». «¿Por qué hay mujeres que vuelven con su agresor. Porque tienen que elegir entre lo malo y la soledad».

Con el taller de Silberio Sáez en la Casa de la Cultura, el Centro de Atención Sexual (CASA) cerró ayer la celebración de su décimo aniversario.