El Comercio

Alma Barberena, profesora de Restauración que ha investigado la escultura.
Alma Barberena, profesora de Restauración que ha investigado la escultura. / FOTOS: JOSE PRIETO/LIBRO 'LOS MURALES DEL ANTIGUO AMBULATORIO'

La pareja olvidada de Cavestany

  • Fue trasladada al antiguo matadero municipal cuando se derribó su emplazamiento original y allí unos ladrones la destrozaron

  • Estudiantes de Restauración recuperan la escultura del ambulatorio de Llano Ponte

Se llamaba 'Hombre y mujer' y 'May' (Margarita) Cavestany la construyó en 1958 para el edificio que su hermano, el arquitecto Fernando, estaba levantando en Avilés, el ambulatorio de Llano Ponte, el de referencia para una ciudad que había multiplicado su población en apenas unos años con la llegada de Ensidesa. La obra de May Cavestany desapareció con la demolición del viejo edificio en 2004 y nunca más se ha sabido de ella. Primero estuvo almacenada en el antiguo matadero hasta que unos ladrones asaltaron la nave y, sospechando que aquella escultura podía ser de bronce, la fracturaron con la intención de llevársela. No se sabe si se dieron cuenta de su error o que sólo pudieron cargar con un pie, unos dedos y un codo, las únicas piezas que le faltan al conjunto, porque el resto permanece, desde entonces, en el taller de Restauración que la Escuela de Arte del Principado de Asturias tiene en Valliniello. Allí, como en una camilla del antiguo ambulatorio en el que estuvo emplazada, espera una intervención «sencilla» que llegará a medio plazo porque forma parte del material con el que trabajan los estudiantes.

La escultura ha superado ya la primera fase del proceso de restauración, la de investigación, y ahora está a la espera de que se le devuelva su antigua prestanza bajo la dirección de la profesora Alma Barberena. «Es un escultura muy interesante por el material en el que está construida, el zinc, muy poco común en la tradición escultórica española; y por el estilo, una representación figurativa muy esquematizada, en la línea de artistas europeos de mediados del siglo XX. Comparte expresión con obras de Moore, Brancusi, Subirach y acabado espatulado con Man Stridding o Giacometti, entre otros», detalla.

'Hombre y mujer' está, dentro de lo que cabe, bien conservada. El zinc es un material resistente para estar a la intemperie y tan solo presenta una pátina, quizás, de contaminación y suciedad. «Por el reverso está un poco peor, porque lleva plomo para ensamblar la estructura y algo de escayola que se ha ido perdiendo», no hay que olvidar que el conjunto fue concebido para ir adosado a la pared del ambulatorio.

«Es muy relevante porque esta escultura enlaza con la historia de la sociedad avilesina, de su siderurgia y de empresas como Asturiana de Zinc, de hecho hemos sabido que fue construida con chapas de tejados», según han trasladado desde la Fundición Capa.

Alma Barberena contactó incluso con la familia de May Cavestany, fallecida este verano. «Le llegaron a preguntar, pero ya era muy mayor y creo que se emocionó sin poder responder», explica. Quien está ahora detrás de su obra es su primo Enrique, pintor, dibujante y diseñador, que intenta recuperar la memoria de una «obra oculta».

«Era una mujer tremendamente independiente, con la que yo tenía muy buena relación pese a la diferencia de edad. Hizo obras significativas, muchas de la mano de su hermano, pero nunca tuvo especial interés en mostrar sus creaciones. Es un caso curioso», reflexiona. De hecho, Enrique intenta localizar otro grupo escultórico emplazado en una cuenca minera que no recuerda cuál es.

El 'Hombre y Mujer' de May medían 190 centímetros de alto y 120 de ancho, él; y 220 centrímetros y 110 de anchura, ella. Ambos, 30 de fondo. A medio plazo volverá a saludar desde la altura a los avilesinos, pero el Ayuntamiento, su propietario, todavía no sabe desde dónde.