El Comercio

Las estructuras avilesinas ya se instalan en el parque eólico marino Wikinger

La instalación de la subestación 'Andalucía' fue uno de los momentos más espectaculares en las obras del parque eólico.
La instalación de la subestación 'Andalucía' fue uno de los momentos más espectaculares en las obras del parque eólico. / IBERDROLA
  • Avanza la construcción del proyecto de Iberdrola en el Báltico después de que la UTE de Navantia y Windar lograse una nueva inversión

Una superficie de 32 kilómetros cuadrados y sujetos en las aguas del Mar Báltico a 40 metros de profundidad. Son sólo dos de los datos que revelan la espectacularidad del parque eólico marino Wikinger que, actualmente, Iberdrola termina de construir frente a las costas de Alemania en el que será la instalación de este tipo más grande del mundo en aguas profundas.

En ella ya comienzan a anclarse las bases para los aerogeneradores que Windar construyó en Avilés. El pasado marzo se embarcaban desde el puerto avilesino las primeras de estas instalaciones en una proyecto que genera una inversión de 1.600 millones de euros. Los posteriores partieron en mayo y junio.

La mitad del parque

El proyecto Wikinger cuenta con 70 aerogeneradores, de lo que 32 se han construido por la Unión Temporal de Empresas (UTE) formada por Navantia y Windar. En concreto, en Avilés se han fabricado las bases o 'jackets',sobre las que se colocarán y en las que se instalarán las turbinas a una altura de 150 metros, algo así como el doble de la torre de la Iglesia de Sabugo.

Para anclarlas al lecho marino se utilizan pilotes, enormes cilindros de acero de 2,6 metros de diámetro y unas 150 toneladas de peso cada uno. Las diferentes estructuras se conectarán con la subestación construida por Navantia en Cádiz y que lleva el nombre de 'Andalucía' como homenaje a la región donde se fabricó. De allí saldrá la energía hacia Alemania, donde Iberdrola podrá suministrar electricidad 'verde' a 350.000 hogares.

Las obras de Wikinger se encuentran dentro de los plazos previstos y este mismo año comenzarán a generar energía eólica. De esta manera, la empresa energética habrá superado un reto tecnológico de primer nivel y adquirido una experiencia fundamental para otros proyectos similares en otras partes del mundo, en un momento en el que las energías renovables se impulsan para lograr reducir la producción de gases de efecto invernadero.

La complejidad de estos concursos provoca que la empresa divida la obra en diferentes suministradores para asegurar que se cumplan los plazos de entrega y alimentar una competencia que le permite contener los costes de un proyecto que, por su naturaleza, coloca a la Iberdrola en la vanguardia de las empresas energéticas mundiales que apuestan por mecanismos de generación renovables.

La UTE Navantia-Windar ha superado con nota la dura prueba de Wikinger, como lo demuestra la firma el pasado siete de septiembre del contrato para participar en otro de los grandes proyectos de Iberdrola. Se trata del parque East Anglia One que actualmente se tramita en la costa del Reino Unido.

El contrato, que alcanza los 120 millones de euros, asegura carga de trabajo para un año en Avilés. En este tiempo, se construirán las bases para 34 aerogeneradores con una importante innovación. Frente a los cuatro pilotes utilizados en el proyecto Wikinger para asentarlos al fondo marino, aquí se diseñan con tres puntos de anclaje.

El pasado septiembre, después de la firma del nuevo contrato, Orlando Alonso, presidente de Windar, destacaba cómo la nueva adjudicación ratificaba la solidez de la UTE con Navantia.

Actualmente, participan en más concursos para otros proyectos en marcha, entre ellos la ampliación del East Anglia One que ha comenzado a tramitar Iberdrola. La experiencia y el conocimiento adquiridos se convierten en el mejor aval para el trabajo de la empresa avilesina y su capacidad de asumir retos tecnológicos de una alta complejidad.