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David Serrano durante una visita reciente a Gijón.
David Serrano durante una visita reciente a Gijón. / LVA

«Nunca he tenido ningún problema de choque de egos con otro artista»

  • El reconocido director sigue en esta ocasión las órdenes de Claudio Tolcachir para firmar la adaptación de la obra teatral 'Tierra del Fuego'

  • David Serrano Director y guionista

David Serrano (Madrid, 1975) ha sido partícipe de varios proyectos importantes hasta la fecha. Su última película como director, 'Tenemos que hablar', hizo mucho ruido en la cartelera patria con los actores Hugo Silva y Michelle Jenner en los papeles protagonistas. Este viernes su trabajo como adaptador de la obra teatral 'Tierra del Fuego' llega al Teatro Palacio Valdés (20.15 horas).

¿En qué consiste exactamente adaptar una obra?

Depende mucho del texto original que te encuentres. Si por ejemplo es en inglés, tienes que traducirla y después hacer que suene castellano, que sea creíble el lenguaje empleado y no simplemente una traducción de palabras. Pero una adaptación también puede pasar por cambiar nombres o escenas, entonces ya cambiaría mucho más. En el caso de 'Tierra del Fuego' en particular, que es una obra original argentina, fue más una cuestión de lenguaje. El autor, Mario Diament, aún está en activo y quería que se respetase lo máximo posible el texto original, yo mismo creía también que era lo más conveniente porque es un escrito realmente bueno. Así que lo que hice fue convertir el vocabulario argentino en un discurso creíble para el público español y hacer unos mínimos cambios en el orden de la acción y en los diálogos.

Tradicionalmente su trabajo como director ha tendido más hacia la comedia. ¿Es duro encontrarse con una obra tan cruda?

Es verdad que mi trabajo cinematográfico tanto como director como guionista es todo comedia, pero en teatro también he explorado otros géneros, entre ellos los más dramáticos. Me encanta combinar los dos géneros, es la mejor manera de no repetirse y de descubrir cosas nuevas como artista. Si siempre haces lo mismo terminas aburriéndote tú y aburriendo al espectador. Sin embargo, esta es la primera vez que trabajo con un texto con contenido político y para mí ha sido súper interesante. Nunca había abordado un problema concreto y real y por eso toda la parte de documentación e investigación no sólo del caso concreto en el que se basa la obra, sino de toda la problemática palestina ha sido una delicia a nivel intelectual.

Usted es un director muy bien valorado por la crítica, e incluso se podría decir que consagrado. ¿No le resulta complicado trabajar para otros directores como en este caso?

Para mí participar en 'Tierra del Fuego' ha sido un auténtico lujo, porque me ha permitido colaborar con quien, en mi opinión, es el mejor director en activo, Claudio Tolcachir. Cuando trabajo para otro director lo que asumo inmediatamente es que yo no lo soy, no es esta mi función y es el otro quien tiene la última palabra. Yo personalmente no tengo esa necesidad de ser el que dirija, porque ya tengo mis propios espectáculos. Mi labor en estas ocasiones es ayudar y hacer caso al que esté al frente, soy un mandado (risas). Nunca he tenido ningún problema de choque de egos ni nada por el estilo, porque además sé lo difícil que es dirigir una obra.

La puesta en escena de la obra es bastante sencilla. ¿A qué se debe?

El texto ya apunta a que se haga una escenografía sencilla. Claudio es tan buen director que consigue con apenas una mesa y cuatro sillas que el espectador viaje a muchísimos países del mundo durante la obra. Yo también creo que era el escenario más adecuado para contar la historia.

¿Es difícil para el espectador seguir los saltos temporales de esta historia?

La magia del teatro es lo que tiene, es fácil trasladar al público contigo. Creo que la mayor complicación de este texto es lograr que, hablando de un tema tan complicado, la función no se quede simplemente en un discurso político informativo y que consiga emocionar y conmover. Pero diría que este objetivo está superado por la buena aceptación que ha tenido 'Tierra del Fuego' tanto de público como de crítica tras las representaciones en Madrid.

En los últimos años parece que ha enfocado más su trabajo al teatro que al cine. ¿Por qué esta elección?

Lo cierto es que soy un enamorado de ambos medios, espero poder seguir trabajando en los dos y no verme nunca en la situación de tener que decantarme por uno. Ahora de hecho estoy implicado en un nuevo proyecto teatral que es un musical, para mí es un tercer género en sí mismo por todas sus particularidades.

¿Puede desvelar algo de este nuevo trabajo?

Es un musical que versiona la mítica película 'Billy Elliot'. Es un proyecto muy ambicioso y complejo que ya está suponiendo una barbaridad de trabajo planificado a más de un año y medio. Hay una dificultad añadida: la legislación española impide que los niños, en este caso los principales protagonistas de la función, hagan más de dos representaciones a la semana, por lo que estamos teniendo que trabajar con 55 actores distintos para once papeles. Va a ser muy complicado, pero estoy muy contento.

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