El Comercio

Un crucero en una ciudad «de cuento»

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Los cruceristas del imponente 'Black Watch' no se amedrentaron ante el cielo encapotado. / MARIETA

  • El buque turístico concentró su visita en un día para cerrar la temporada de cruceros hasta la próxima primavera

  • Los pasajeros del 'Black Watch', sorprendidos por «el buen ambiente en Avilés»

Aunque los cruceristas del 'Black Watch' apenas pasaron diez horas en Avilés, su presencia se hizo notar en el centro de la ciudad durante toda la mañana, cuando eran fácilmente identificable por ir mapa en mano. El crucero llegó al puerto un poco antes de las ocho de la mañana, adelantándose así al horario previsto. La mayor parte de los viajeros optó entonces por enfundarse un calzado cómodo y desembarcar para exprimir el poco tiempo disponible al máximo recorriendo los principales atractivos de la villa.

El desconocimiento y la poca documentación previa antes de llegar hizo que la mayoría de turistas siguieran los consejos proporcionados por la tripulación del barco y la información recogida en la Oficina de Turismo, por lo que visitaron los lugares recomendados y fueron pocos los que se desviaron del itinerario previsto.

Michael Baker era uno de estos cruceristas visiblemente deslumbrado por el encanto arquitectónico de Avilés, al que ni siquiera la edad le frenó para recorrer las calles junto a su mujer, Sheila. «Me recuerda muchísimo a los pueblos medievales en los que se ambientan los cuentos y las fábulas, no creo que vuelva porque ya tengo más de ochenta años y me encanta descubrir nuevos lugares, pero seguro que recomendaré la visita a mis conocidos», comentaba entre risas este viajero escocés.

Como él, muchos otros viajeros ya habían estado en España, pero consumiendo otro tipo de turismo, el de playa, en ciudades como Barcelona o Mallorca. «Es una forma totalmente diferente de viajar y conocer lugares, precisamente elegimos este crucero para explorar nuevos destinos como Bilbao o Avilés, en los que quizá en otro contexto no recalaríamos», apuntaba Michael Baker. Bilbao fue la parada anterior, justo después de partir de Escocia y hacer escala en Lorient (Francia).

Michael viajaba con muchos otros compatriotas, completando así un público muy concreto: parejas extranjeras mayores. También era el caso del matrimonio Scott, conformado por Emma y Ken. «Venimos del Museo de la Historia Urbana, que nos ha parecido muy interesante y completo, y ahora vamos a buscar un sitio para comer alimentos típicos de aquí, porque nos han dicho que tenéis una gastronomía muy característica», explicaba la mujer. La coincidencia del horario de la visita con el de comida hizo que muchos foráneos se animasen a entrar en los restaurantes de la zona para degustar, entre otras cosas, la fabada y la sidra. Ya por la tarde, algunos turistas aprovecharon la cercanía del Centro Niemeyer a la dársena de San Agustín, donde permanecía atracado el crucero, para visitar el emplazamiento cultural.

Los pasajeros del 'Black Watch' pusieron rumbo hacia Ferrol a las 18 horas tras despedirse de una ciudad a la que prometen volver. El barco de la compañía Fred Olsen, cuya capacidad máxima es de más de 800 pasajeros, continuará su recorrido después hasta Oporto, donde preparará la vuelta con escala en Honfleur (Francia) antes de regresar finalmente a Edimburgo. El buque, que ya había estado en Avilés en otras ocasiones, cerró ayer la temporada de cruceros de la ciudad, que no volverá a comenzar hasta la próxima primavera.

En los últimos meses se han registrado cuatro visitas importantes de este tipo de navíos; además del 'Black Watch', el 'Braemar' en dos ocasiones y el lujoso 'MS Europa' han recalado en el puerto. Las previsiones para años venideros son muy optimistas y el objetivo del futuro es convertir Avilés en un punto norteño de obligada escala.