El Comercio

'Serafín' espanta a las palomas

Todos los clientes conocen ya a 'Serafín', quien gira su cabeza cuando detecta movimiento de palomas en los alrededores del Marvi.
Todos los clientes conocen ya a 'Serafín', quien gira su cabeza cuando detecta movimiento de palomas en los alrededores del Marvi. / JOSE PRIETO
  • La figura de plástico ya ha ocasionado una «notable» reducción de afluencia de tan molestos inquilinos, según el propietario

  • El bar Marvi 'contrata' a un búho para luchar contra las agresivas aves en su terraza

Las situaciones críticas hacen aflorar las soluciones más ingeniosas y pintorescas. Manuel González Arias, propietario del bar Marvi situado en la calle José Cueto, decidió afrontar una tesitura que en los últimos meses se había vuelto insostenible: la masiva y perturbadora afluencia de palomas en la terraza de su local. El hostelero, tras consultar Internet, decidió adquirir online a 'Serafín', el búho de plástico bautizado en honor a un cliente habitual que desde hace más o menos un mes es el encargado de espantar a tan molestos clientes indeseados con una rotación automática de cabeza cada vez que detecta movimiento.

«Era terrible, había veces que las palomas ni siquiera esperaban a que el camarero llegara a la mesa y ya empezaban a atacar la bandeja», recuerda Manuel. El empresario probó a cambiar los frutos secos por pinchos o aceitunas para ver si esta combinación les resultaba menos atractiva, pero ni siquiera eso fue un alivio a un problema que se repite cada día en las terrazas avilesinas. «He perdido la cuenta de la cantidad de vajilla que han roto, tanto nosotros como los propios clientes estábamos desesperados porque quien se sentaba ya sabía de antemano a lo que se enfrentaba», asegura.

El sistema elegido no es pionero. Algunas comunidades de vecinos ya han encaramado figuras similares en lo alto de los tejados en su particular cruzada contra estas aves. Lo que destaca en el caso de 'Serafín' es su aparente e inmediata efectividad. «No puedo asegurar que sea 100% causa del búho o que el tiempo tenga algo que ver también, pero lo que sí puedo afirmar con rotundidad es que la presencia de aves se ha reducido de manera muy notable en estas últimas semanas», explica el hostelero. Manuel González intenta hacer una estimación aproximada y calcula que «de las treinta palomas que podías contar antes en sólo una tarde ahora quedan tres o cuatro».

Los camareros del bar Marvi corroboran las palabras de su jefe y añaden que «la alteración ha sido progresiva, al principio llegaban y no se atrevían a subir a la mesa, pero ahora ya hasta cuesta encontrarlas cerca». El hostelero concluye que, de confirmarse su efectividad en otros bares, sería «una magnífica noticia para el sector».

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