El Comercio

La Borriquilla y Franciscanos Seglares se trasladarán a San Nicolás

Imagen de La Borriquilla en la iglesia de San Antonio de Padua tras suspenderse la procesión en la pasada Semana Santa.
Imagen de La Borriquilla en la iglesia de San Antonio de Padua tras suspenderse la procesión en la pasada Semana Santa. / MARIETA
  • La llegada de la congregación también afectará a Cáritas Parroquial y a la Cofradía de la Virgen de Fátima

La llegada de Lumen Dei a la ciudad provocará la mudanza de otras cuatro asociaciones vinculadas a la Iglesia y que contaban con su sede en las instalaciones de Carlos Lobo. Se trata de la Cofradía de La Borriquilla, la Orden Franciscana Seglar, Cáritas Parroquial de San Nicolás y la Cofradía de la Virgen de Fátima. A lo largo de la próxima semana serán convocadas para una reunión en las que se informará de la mudanza y su nuevo destino, que será San Nicolás de Bari.

De esta manera, Cáritas Parroquial regresará a lo que fue su sede habitual. Sus oficinas se encontraban en la planta baja de la rectoral de San Nicolás, pero debieron dejarlas con la llegada del párroco Juan Antonio Menéndez que, por razones personales, necesitaba ese piso como residencia.

Actualmente la casa rectoral de San Nicolás dispone de dos pisos vacíos, ya que el párroco reside en la tercera planta. La parroquia también dispone de espacios libres en el antiguo claustro del convento y que serán ocupados por la Orden Franciscana Seglar.

De esta manera, se cierra una especie de ciclo histórico, toda vez que la comunidad franciscana inició su centenaria historia en Avilés en lo que hoy es la Iglesia de San Nicolás de Bari. Los Franciscanos Seglares regresarán al espacio ocupado hace siglos por los primeros monjes franciscanos y de cuya huella queda presencia en el templo, no sólo por el claustro, también por las pinturas de la sacristía que recuerdan a la figura de San Francisco, entre otros detalles.

La mudanza no será compleja de realizar, toda vez que sólo deberán trasladar su material de oficina. Figuras como La Borriquilla seguirán en la Iglesia de San Antonio de Padua, que seguirá siendo su espacio de referencia para las actividades religiosas, salvo que ellos decidan otra cosa. La falta de espacio en el templo impide su uso para reuniones y actividades formativas, por lo que es necesario la mudanza.

Aunque ya se venía rumoreando, la llegada de Lumen Dei a la ciudad ha sorprendido por el sigilo y la discreción con la que han actuado tanto la diócesis como el propio movimiento. Más allá de esta actitud, todo el mundo asume que los integrantes de Lumen Dei serán bien recibidos en el Arciprestazgo.

La instalación de la curia también se efectuará rápidamente. Las celdas -habitaciones- de los antiguos frailes se encuentran en perfecto estado y, desde su marcha, se han subsanado problemas como goteras y otras deficiencias de construcción. La adecuación de la planta baja para las oficinas apenas necesita obra ya que, en la práctica, es una actividad similar a la que se desarrolla en la actualidad.

A todo ello se une la máxima austeridad con la que viven sus integrantes, un colectivo que poco a poco se va reconstruyendo tras una compleja y dolorosa historia.