El Comercio

Los perros también sufren la crisis

Juan Silva, asesor jurídico del Ilustre Colegio de Veterinarios de Asturias.
Juan Silva, asesor jurídico del Ilustre Colegio de Veterinarios de Asturias. / MARIETA
  • Juan Silva destaca que las penurias económicas «han agudizado el abandono y el sufrimiento»

El Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS inició ayer un nuevo ciclo dedicado a los animales de compañía con el análisis de los aspectos legales que acompañan la tenencia de las mascotas. Juan Silva, asesor jurídico del Ilustre Colegio de Veterinarios de Asturias, fue el encargado de desgranar todas las normativas regionales que afectan tanto a los animales como a sus propietarios.

La charla, que en su mayor parte se centró en los perros, destacó la importancia de seguir la normativa para velar por los derechos de los animales. «Al contrario de lo que piensa mucha gente, el chip que se le pone a los perros sirve para proteger al animal, no a su propietario. Es un derecho que la legislación le otorga para estar protegido frente a cualquier circunstancia», apuntó Juan Silva, que indicó que «ante un problema causado por el animal el chip indica quién responde, pero también pasa si es al revés, si se detecta un animal maltratado o abandonado, esa persona tiene que responder también. Es la mejor forma de proteger al perro».

La obligatoriedad de colocar un chip al perro es relativamente moderna en la normativa vigente, pero eso no impide que haya calado en la sociedad. «Hace cincuenta años era algo utópico, hace treinta era raro, hoy en día la sociedad está concienciada. Cada vez se pone más de relieve el derecho de los animales en todos los ámbitos», señaló el asesor jurídico del Colegio de Veterinarios de Asturias. A pesar de esta concienciación, son muchas las personas que eluden la colocación del dispositivo en sus mascotas. «Es un error, cuando extravías al perro, que es lo más común que suele pasar, es cuando te das cuenta de lo verdaderamente importante que es tenerlo registrado y controlado».

Algo similar sucede con el sistema de vacunación de los animales domésticos. En Asturias sólo es obligatorio vacunar de la rabia a los perros potencialmente peligrosos, mientras que el resto de razas estarían exentas y quedaría en manos de sus propietarios la opción de la vacunación. «Esta legislación debe cambiar. El Colegio de Veterinarios lleva tiempo abogando por que las autoridades la modifiquen y sea obligatorio para todos los perros, teniendo en cuenta que son el animal terrestre que más propenso es a la enfermedad», explicó ayer en la conferencia del Aula de Cultura, Juan Silva.

Existe un Plan Nacional de Contingencia contra la Rabia, algo que choca con la normativa asturiana. «Solo hay cuatro comunidades autónomas en las que es optativo, una de ellas esta. La rabia es una de las enfermedades más importantes del mundo y pasa como con todo, cuando llegan las alertas es cuando todo el mundo se para a pensar en las vacunas. Cuando los propietarios cogen el teléfono y lo colapsan es porque tienen miedo. Si los animales estuvieran vacunados no habría que tener miedo a nada porque estarían los perros protegidos contra ella, pero siempre vemos las cosas a posteriori», insistió Silva.

Competencia desleal

La otra parte de la legislación sobre la tenencia de animales domésticos afecta a los propios profesionales veterinarios y por ende a los propietarios de los animales. Con la llegada de la crisis económica aumentaron los casos de abandono de animales, sobre todo perros. «Los perros sufrieron y sufren en sus carnes las dificultades económicas porque los propietarios buscan ahorrar dinero en sus mascotas para destinarlo a otros fines», señaló Juan Silva.

El asesor jurídico del Ilustre Colegio de Veterinarios de Asturias apuntó a la coincidencia de la subida del IVA a los veterinarios con la crisis económica, que dio lugar a la aparición de la temida competencia desleal y de los servicios low-cost. «Fruto de esa crisis y del querer ahorrar de los propietarios de animales han surgido clínicas que bajan sus precios para captar más clientes hasta el punto que se cae en la competencia desleal y aunque jurídicamente hay libertad de precios estas políticas baratas afectan tanto al veterinario como al animal y su propietario», indicó el experto, que recalcó que «acudir a un centro porque tenga los precios mucho más baratos y a las políticas low-cost puede salir caro porque afectan a la calidad del servicio y a la seguridad del mismo, no te puede ofrecer lo mismo que un centro que cumple con todas las normativas de seguridad y calidad».

Por último, Juan Silva repasó los aspectos legales de viajar con animales o estar en espacios públicos con ellos. Además, se analizó la normativa que regula la tenencia de animales peligrosos y que supone dar de alta al animal en un censo y tener una licencia para él, así como seguros de responsabilidad civil ante posibles problemas con terceras personas.