El Comercio

El juez absuelve a Automóviles Antón e Hijos de un delito contra la Hacienda Pública

  • El magistrado cree probada la tesis de la defensa de que todas las operaciones de compra y venta de vehículos en Alemania fueron reales

El magistrado del Juzgado de lo Penal número 1 de Avilés ha absuelto a los administradores de Automóviles Antón e Hijos de un delito contra la Hacienda Pública. El abogado del Estado, en representación de la Agencia Tributaria, mantenía que esta empresa, junto a otras, habría creado un entramado para defraudar más de medio millón de euros de IVA en los años 2004 y 2005. Algo que el juez no cree probado por lo que absuelve a los administradores, C. L. G. y J. L. S., del delito y también a los otros siete imputados como supuestos colaboradores.

La defensa de Automóviles Antón e Hijos, ejercida por los abogados Jacobo Cuesta y Rafael Antuña, mantuvo a lo largo de las tres sesiones que duró el juicio, que todas las operaciones realizadas por sus clientes habían sido reales y legales. Y el juez lo confirma a lo largo de las 35 páginas que componen la sentencia emitida ayer en la que rechaza uno a uno todos los planteamientos hechos por la Agencia Tributaria.

Las pruebas aportadas durante el juicio celebrado a finales del pasado mes de septiembre habían hecho ya que el fiscal jefe de Avilés pidiera perdón en sus conclusiones y la absolución de los acusados, aunque mantuvo la solicitud de penas de cárcel porque «el abogado del Estado mantendrá la acusación de todas formas», según dijo.

Entre las conclusiones del magistrado, en una sentencia que admite recurso, se señala que «no existe en las actuaciones respecto de las compras y ventas efectuadas por Antón e Hijos a Carsitoño y a Hofcasmar Motor (los intermediarios a través de los que la empresa avilesina adquiría los vehículos en Alemania y que también estaban imputados) el más mínimo indicio de operaciones ficticias, ni de relaciones jurídicas inexistentes». Es más, aclara que «la documentación obrante en el expediente pone de manifiesto que, en este caso, las operaciones fueron reales, entregándose las mercancías compradas y pagándose los precios e IVA que constan en las facturas, como resulta de los movimientos bancarios en las cuentas de la vendedora y, en particular, de la posterior venta de los vehículos por parte de Antón e Hijos S.L. a sus clientes particulares».

Sostenía también la Agencia Tributaria que la empresa avilesina vendía sus vehículos a precios por debajo del mercado, algo que no podría hacer si no redujese el ahorro fiscal que obtendría de no pagar impuestos por ellos. Sin embargo, la prueba aportada fue desmontada por la defensa y así lo recoge el juez en sus conclusiones. La prueba que se aporta es un vehículo que se habría vendido en el año 2007, cuando la acusación se limitaba a los años 2004 y 2005. Y aún así, el juez le resta importancia porque se trataría de «una única operación puntual entre millones de euros de facturación» y por eso considera «llamativo» que de ello la Inspección de Hacienda llegue a las conclusiones delictivas que defendió en el proceso.

Para mayor aclaración, la defensa aportó en el juicio una valoración realizada por GANVAM (la asociación nacional de vendedores de vehículos de motor) en la que concluye que los precios de compra y venta de los vehículos de Antón e Hijos se ajustaban a los de mercado.

La acusación también se basaba en que la empresa avilesina pagaba por adelantado a los proveedores para adquirir el vehículo, pero el juez concluye que «frente a la alegación de la defensa de que dichos pagos adelantados son práctica habitual en el ámbito de los concesionarios de vehículos, ninguna prueba se ha practicado por parte de la acusación que pudiera demostrar el carácter excepcional o fraudulento de dicha forma de actuar».

Tampoco cree el magistrado que sea una prueba de una irregularidad la cercanía entre las fechas entre la transmisión del vehículo de su proveedor a Antón e Hijos y de éste al cliente final, ya que existe un informe técnico que señala que «la tramitación administrativa habitual para los cambios de titularidad de vehículos adquiridos por la sociedad que luego vende a un cliente se efectúa por lo que se conoce como transferencia simultánea o doble, por la que la Jefatura de Tráfico inscribe los dos cambios de titularidad, pero sólo expide un permiso de circulación a nombre del último titular anotado».