El Comercio

Alejandro Butrón estudió Interpretación en la ESAD de Sevilla.
Alejandro Butrón estudió Interpretación en la ESAD de Sevilla. / LVA

«Se titula 'Sed', pero la obra no va a dejar al público saciado de respuestas»

  • El joven artista firma el texto de este estreno absoluto que llega al Centro Niemeyer el sábado para intentar romper estigmas sociales

  • Alejandro Butrón Dramaturgo

Una pareja en la que aparentemente todo funciona con normalidad, pero que a raíz de una confesión se desmorona -la atracción de él por los niños- se subirá este sábado a las 21 horas a las tablas de la Sala Club del Centro Niemeyer bajo la dirección de César Barló y con los actores Mario Rochman y Sauce Ena como principal y único elenco. El artífice de esta desgarradora historia, el dramaturgo gaditano Alejandro Butrón, ofrece algunos detalles previos al estreno absoluto de 'Sed'.

¿En qué contexto se le ocurre la sinopsis de 'Sed'?

Surgió de una conversación con una amiga. Nos preguntamos qué pasaría si tu pareja o incluso un amigo te confesase que se siente atraído por los niños. Pese a que estuvimos horas debatiendo sobre ello, no logramos ponernos de acuerdo, así que se encendió mi bombilla creativa y decidí escribir sobre ello.

Las temáticas de pareja están ya muy explotadas. ¿Qué plantea de nuevo su obra?

Es una obra en la que la pareja protagonista es realmente una excusa para hablar de todo el trasfondo que viene detrás. 'Sed' explora los tabús, las convenciones sociales, las limitaciones del individuo frente a una sociedad que parece aceptar sólo unos modelos cerrados de conducta. Partiendo de este contexto, la historia intenta averiguar hasta dónde puede llegar esta persona dentro de la comunidad.

¿Cree que la mejor forma de abordar la historia era de manera más independiente, huyendo de las superproducciones?

Sí, porque el problema de las superproducciones es que exigen que reporten, al menos, el mismo dinero que han costado (risas). Este tipo de proyectos suelen ser musicales, obras con grandes cabezas de cartel en el elenco o que presenten temas más familiares, aptos para todos los públicos. Yo no me escondo en decir que quiero que mi obra sea comercial, pero en el sentido menos viciado de la palabra: mi voluntad es que llegue al máximo de personas posibles y que sea conocida en el 'mundillo' profesional. Creo que hubiese sido imposible abordar el tema de otra forma, el teatro Off (independiente) te da mucha libertad.

¿Fue difícil sacar adelante el proyecto?

Más que difícil, largo. Sin embargo, todo el proceso fue muy natural. Terminé la obra a finales de 2014 y a partir de ahí comencé a buscar un director. Casualidades de la vida, conocí a César (Barló) en la sala de teatro 'La Puerta Estrecha' en Madrid y enseguida me sentí muy confiado. El resto vino solo. El proyecto pasó por muchísimas manos profesionales y cada uno de ellos ha aportado su granito de arena a 'Sed'. Lo importante es que al final ha salido y de qué manera. Para mí estrenar en un centro tan reconocido como el Niemeyer con sólo 25 años es un sueño y un honor.

'Sed' narra una historia muy cruda. ¿No es complicado llevar todo el peso entre sólo dos actores?

Es difícil que una obra con dos actores se mantenga bien en cuanto al ritmo si los actores no están a la altura. Y aún teniendo un buen reparto, soy consciente de que influye mucho el texto de partida. Yo estudié interpretación, por lo que mis textos son muy generosos con los actores en ese sentido. Pero tengo que decir que Mariano y Sauce hacen un trabajo estupendo, son unas 'bestias escénicas', como se dice en la profesión.

¿Los espectadores encontrarán rasgos de cotidianidad con los que sentirse identificados?

De cotidianidad no tanto, porque estos estigmas no son cosas que estén presentes en nuestro día a día, por eso se llaman 'tabús'. Son preguntas que van surgiendo conforme nos vamos formando como personas. El público de 'Sed' va a salir planteándose muchas cuestiones nuevas, porque además tiene un final abierto. La obra se titula 'Sed', pero la gente no va a salir saciada de respuestas.

¿Se podría decir entonces que es una obra de corte más reflexivo?

Sí, pero el teatro también tiene que ser entretenido y en 'Sed' creo que se cumplen ambas funciones. Precisamente mi intención es mantener al espectador en un puño, es una obra muy dinámica y con muchos giros de guión aunque sólo haya dos actores. No se puede decir que sea cómica, pero sí hay cierto punto de humor ácido.