El Comercio

Un cofrade de alta costura

Justo García y Lola Sánchez posan junto a Alberto Valcárcel ya con su capa de gastrónomo.
Justo García y Lola Sánchez posan junto a Alberto Valcárcel ya con su capa de gastrónomo. / MARIETA
  • Los Gastrónomos del Yumay distinguen al figurinista avilesino y le imponen la capa y la montera diseñadas por él

El diseñador y figurinista avilesino Alberto Valcárcel se enfundó ayer uno de sus diseños más conocidos en el mundo de la gastronomía, la capa y la montera de la Cofradía de Gastrónomos del Yumay. La entidad distinguió a Valcárcel como cofrade de honor en reconocimiento a su trayectoria laboral, avalada por el éxito de la crítica y los premios cosechados.

«Es emocionante que se acuerden de uno en su ciudad», decía Alberto Valcárcel a su llegada a la sidrería Yumay. A su nombramiento acudieron los miembros de la cofradía avilesina, liderada por Justo García y Lola Sánchez, así como representantes de otras entidades gastronómicas regionales entre las que se encontraban la del Oricio de Gijón, la Cofradía del Colesterol de Avilés o la Cofradía de Amigos del Quesu Gamoneu. «Este es el acto que más ganas teníamos de realizar porque somos unos privilegiados al contar aquí con Valcárcel, que es un lujo de persona y un excelente profesional», destacó Carlos Guardado, que también recalcó los éxitos cosechados por el diseñador a lo largo de su carrera.

Alberto Valcárcel fue el creador de la capa y la montera que diferencia a los miembros de la Cofradía de Gastrónomos del Yumay. Unos diseños que él mismo se enfundó ayer después de recibir el distintivo de manos de Justo García y Lola Sánchez. «Cuando diseñé la capa quería que se vieran por Europa elementos asturianos y sobre eso creé la pieza», apuntó el diseñador. Además, el avilesino felicitó a las mujeres de la cofradía presentes en el homenaje «por llevar la montera puesta. No quería un gorro al uso y me inspiré en la montera, por eso me hace ilusión ver a las mujeres con ella puesta, no pensé que eso fuera a pasar», destacó Valcárcel. A la vez que Justo García le agradecía el diseño y apuntaba que «estamos muy orgullosos porque allá donde vamos nos preguntan por la capa, es un diseño diferente a todos los demás que gusta mucho».

El nombramiento del diseñador no fue fácil y menos conseguir que encontrara un hueco en su apretada agenda para recoger el distintivo. «Entre su timidez y su agenda nos costó traerle. Ha sido gracias a la ópera 'Fausto', que escogió al mejor para sus trajes, que lo hemos logrado. Ya no tuvo excusas y tuvo que aceptar nuestra invitación», recordó Carlos Guardado.

El diploma que le acredita como cofrade de honor se realizó de manera personalizada para la ocasión, reflejando en él un gorro de cocinero para emular la vertiente gastronómica del distintivo, y una máquina de coser en honor al trabajo de Valcárcel. «Sabemos que lo de la máquina de coser se le da muy bien, un Goya lo avala, ahora habría que saber cómo se le da la otra parte», comentaba Guardado, a lo que el propio diseñador se apresuraba a responder entre risas, «de lo otro no sé nada». Además, el diseñador quiso dejar claro que, aunque no suele beber alcohol, «la sidra es algo maravilloso».

Trayectoria profesional

Alberto Valcárcel explicó también los entresijos de las bambalinas y de su taller de costura. «Cada trabajo tiene una forma diferente de hacerse, la televisión pide rapidez mientras que la ópera pide verse desde lejos. Cada uno tiene su técnica. Pero hoy en día internet me facilita mucho el trabajo, hay mucha información en la que encontrar la inspiración», comentó.

El secreto de muchos de sus diseños está en la materia prima. «El baúl de mis recuerdos es el protagonista de muchas de mis creaciones. La ropa de mi familia está siempre presente. Pero también encuentro verdaderas joyas en los mercadillos. Cuando llego a una ciudad lo primero que hago es visitar sus mercados porque allí encuentras telas muy buenas, prendas diferentes o algo de bisutería antigua que me sirven para mis trabajos», explicó Alberto Valcárcel.