El Comercio

Bárbara Lennie ya trabaja de cara a un 2017 lleno de proyectos.
Bárbara Lennie ya trabaja de cara a un 2017 lleno de proyectos. / LVA

«En el desamor no hay términos medios ni tibieces, todo explota»

  • La premiada artista llega este viernes al Palacio Valdés para protagonizar 'La clausura del amor' junto a Israel Elejalde, su pareja en la vida real

  • Bárbara Lennie Actriz

Bárbara Lennie (Madrid, 1984) procura pensar poco en el exitoso pasado -tres nominaciones a los Premios Goya con el resultado de proclamarse Mejor Actriz Protagonista por su actuación en 'Magical Girl'- para centrar su atención en los nuevos proyectos. En esta ocasión aterriza en Avilés (Teatro Palacio Valdés, 20.15 horas del viernes) para protagonizar 'La clausura del amor', una cruda historia de desencantos amorosos, junto a Israel Elejalde, su pareja en la vida real.

¿No resulta agotador pasar casi dos horas discutiendo con una persona?

La función de por sí es agotadora a todos los niveles. Es un texto muy exigente, pero precisamente ese es uno de los mayores encantos que tiene la función tanto para hacerla como para verla. Asistes a los límites del cuerpo, de la voz, de la imaginación y de la emoción. Es una función que no puedes hacer un mes durante todos los días porque realmente no llegas, es como si vas a unas olimpiadas cada día.

¿Qué ha supuesto para usted en el plano emocional formar parte de esta producción?

Pascal (Rambert) me ha abierto la cabeza y la forma de trabajar a muchos niveles. Ni yo ni Israel (Elejalde) habíamos trabajado con un texto tan complejo y con una estructura tan particular. Ha sido un viaje artístico único. Siempre está ahí la ambivalencia de pensar «qué privilegiados de estar haciendo esto» y a la vez «qué necesidad, estamos completamente locos, ¿por qué nos metemos en estos marrones?» Sin ese punto de salto al vacío nuestra profesión no tiene mucho sentido, por lo menos yo lo entiendo así.

¿Diría que en 'La clausura del amor' el desamor 'puro y duro' es la historia principal o que esconde algo detrás?

El desamor me parece el gran tema de la humanidad, es algo durísimo. En esta función no hay trama, no hay giros más allá del discurso de 'estamos aquí para separarnos'. Creo que eso ya genera un montón de aristas y dispara en varias direcciones que pueden remitir al espectador a etapas de su vida y a sus pasiones más profundas.

Si viese la obra desde fuera, ¿qué pensaría de los protagonistas?

No lo sé. Cuando vi la función francesa me quedé helada. No es un diálogo de 'yo te digo y tú me contestas', no es una obra costumbrista ni realista que refleje una conversación cotidiana en una cocina. Viaja a otros sitios, tiene un lenguaje que se eleva a niveles poéticos y por eso como espectador en muchos momentos piensas «¿pero qué está pasando?». No hay términos medios ni tibieces, todo explota. Hay una disección muy profunda de algo tan difícil de analizar como es el desamor. O te llega o lo rechazas.

Cuesta mucho escuchar un «ya no te quiero».

¡Dificilísimo! (risas) Diría incluso que nos cuesta mucho escuchar, en general. 'La clausura del amor' es implacable en este sentido, porque te obliga a escuchar durante muchísimo tiempo al otro, sin posibilidad de réplica.

Próximamente llegará a la pantalla su nuevo trabajo, 'María (y los demás)'. ¿Cómo se ha encontrado en la piel de un personaje de corte más cómico?

En cine no lo había hecho nunca comedia y ha sido una pasada, tenía muchas ganas de cambiar de registro. Una de las experiencias más bonitas que hay es que una sala de cine entera se ría contigo, que es lo que ha ocurrido con el estreno en San Sebastián. Me siento muy identificada con el personaje como creo que también lo harán todos los treintañeros que vean la película, afronta un momento de la vida en el que te sientes un gran imbécil intentando asimilar la vida adulta que se supone que tienes que llevar.

Personalmente, ¿qué queda de la Bárbara previa a 'Magical Girl' y 'El Niño'? ¿Ha ganado seguridad?

Queda todo. La seguridad depende, lamentablemente, de las posibilidades que tengas de desarrollarte. Estas dos películas me han reportado mucho trabajo y oportunidades que, inconscientemente, ha derivado en más seguridad. Pero mis prioridades siguen siendo las mismas.

¿Qué piensa cuando mira su estatuilla 'Goya'?

No me quedo contemplándola todos los días al levantarme, no sería sano (risas). Pero es una maravilla que tu trabajo sea reconocido, aunque esto no me genera presión de cara al futuro.

¿Algún sueño por cumplir?

¡Tantísimos! Esto sólo acaba de empezar, tengo un montón de proyectos por hacer, por protagonizar, por dirigir, por producir... ¡Lo que me echen!