El Comercio

El pladur se ha hundido a patadas.
El pladur se ha hundido a patadas. / MARIETA

La videovigilancia no frena los actos vandálicos en la antigua Pescadería

  • El Ayuntamiento ha tapiado la recepción y la Policía Local controla el edificio de forma remota, pero siguen los destrozos en paredes y cristales

Nada parece frenar a los vándalos que campan a sus anchas por el edificio de la antigua Pescadería en la plaza de Santiago López. A pesar de la denuncia efectuada por este periódico en el pasado mes de mayo, en la que se advertía de cuantiosos destrozos, y de algunas soluciones de emergencia adoptadas por el Ayuntamiento, el edificio sigue presentando un estado de deterioro impropio de un espacio que recibe a los visitantes del Centro Niemeyer y del paseo de la ría.

Cinco meses después de la aparición de los primeros destrozos, algunos de ellos siguen sin ser reparados y otros se han ido agravando. Los grandes cristales que hacen de barandilla en la rampa interior de acceso a la pasarela del Niemeyer están resquebrajados, al igual que la principal puerta de acceso peatonal.

Además, los vándalos han roto a patadas y puñetazos el pladur situado bajo uno de los cuadros de fotos a mitad de la rampa y en otras zonas han dejado huellas de pies y pinturas, algunas de ellas de muy mal gusto (otras han sido borradas).

En cuanto a la recepción que se había habilitado cuando se reformó la antigua Pescadería, el Ayuntamiento tomó la drástica decisión de tapiarla. Se retiró el mostrador y la puerta de acceso y se tapió y pintó la zona con una placa de pladur. El objetivo es crear una sala independiente con acceso directo desde el exterior de la plaza. Ese espacio se pondrá a disposición de los colectivos ciudadanos que lo deseen, para así dar vida al edificio y ahuyentar a los vándalos. Según el equipo de gobierno, la charanga Menudos Notas ya ha realizado algunos de sus ensayos. Cualquier otra asociación que quiera hacerlo deberá cursar su petición a través del registro municipal.

En cualquier caso, al tapiar el acceso interior y dejar el mismo solo desde la calle, la zona de la rampa queda independiente, por lo que quienes utilicen la sala ni siquiera podrán tener contacto visual con el resto del edificio.

La otra medida adoptada hasta el momento ha sido la instalación de cámaras de vigilancia y altavoces conectados con la la comisaría de la Policía Local. A tenor del estado que presentan algunas paredes en el interior del edificio no parece que hayan disuadido en exceso a los responsables de los últimos actos vandálicos.

En cualquier caso, el gobierno municipal acometerá en los próximos días la reparación de los desperfectos que aún no han sido subsanados, como el hundimiento del pladur en algunas zonas de la rampa, así como los cristales de las barandillas de acceso peatonal a la pasarela del Centro Niemeyer.

No se ha tomado una decisión al respecto de la exposición de fotografías que recuerda el proceso de construcción del Centro Niemeyer. La mayoría de las imágenes están deterioradas, en algunos casos rotas o mal colgadas.

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