El Comercio

El urólogo Luis Castellanos, durante su conferencia de ayer.
El urólogo Luis Castellanos, durante su conferencia de ayer. / MARIETA

Veinte minutos de láser contra la incontinencia

  • Este experto calcula que el problema afecta a cerca de la mitad de las mujeres mayores de cuarenta años y a los hombres que han sufrido cirugías de próstata

  • Luis Castellanos detalló ayer los posibles tratamientos en el Aula de Cultura

Les ocurre sobre todo a las mujeres que han pasado por uno o varios partos, pero también a hombres a los que se les ha realizado una cirugía de próstata. La incontinencia urinaria afecta a los dos sexos pero sigue siendo, sobre todo, un problema femenino que, según el urólogo Luis Castellanos, afecta a la mitad de las mujeres mayores de 40 años.

Castellanos, que ayer ofreció una charla sobre este asunto dentro del Aula de Cultura de LA VOZ, celebrada en el Allegro Ma Non Troppo del hotel 40 Nudos, sostiene que se trata de «un problema de mucha trascendencia», porque las personas que lo sufren «tienen a mantenerse aisladas por miedo al olor que desprenden». La incontinencia urinaria es aún una cuestión tabú, que muchas mujeres se callan «porque lo asumen como algo natural que primero sufrieron sus abuelas, luego sus madres y ahora les toca a ellas». Pero frente a estos miedos y resignaciones, Castellanos lo tiene claro: «la incontinencia tiene solución».

Soluciones las hay de muchos tipos y para todas las fases del problema. Lo recomendable es realizar «una rehabilitación del suelo pélvico de la mano de un fisioterapeuta después del parto», comenta Castellanos, sobre todo cuando se ha tratado de partos largos y si se han necesitado episiotomías o fórceps. Esta terapia, combinada con un novedoso láser de CO2, antes utilizado fundamentalmente en cosmética y ahora aplicados, «da muy buenos resultados».

No obstante, lo más importante ante los primeros signos de incontinencia es consultar a un especialista. «Conviene ver cómo está la zona, porque hay mujeres que tienen prolapsos de vejiga o de ano y es necesario colocarlos de nuevo en su sitio», señala este experto. Y esto, acudir a una consulta, es algo que generalmente no se hace hasta que la situación no empeora gravemente, asegura el urólogo.

Tratamientos y cirugías

El tratamiento con láser solo se aplica desde hace unos tres años, «con unos resultados muy buenos». La ventaja es que se hace en la propia consulta del urólogo, y solo dura 20 minutos, tras los cuales «la mujer sigue haciendo vida normal». Lo que se consigue es «mejorar el colágeno en la zona de la uretra y la cara interior de la vagina, lo que hace que se tense esa estructura que sujeta la uretra y la pared de la vagina». Después de la primera sesión, se repite otra en cuatro o seis semanas, y a veces puede ser necesaria una tercera.

Lo ideal, sostiene Castellanos, es «evitar las grandes cirugías» que, no obstante, en algunos casos siguen siendo necesarias. Estas pasan por colocar una cinta debajo de la uretra que hace que se refuerce y neutraliza el escape, a la colocación de un esfínter artificial. Pero hay que evitar llegar a estos extremos, y para eso es necesario actuar cuanto antes, señala.

La incontinencia urinaria es un problema mucho más común de lo que en un principio puede parecer, como detalló Castellanos ayer durante su conferencia en el Aula de Cultura de LA VOZ, una actividad coordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf. No se trata solo de un problema de salud y social, sino también económico. «En EE UU se estima que supone cada año entre 16 y 26 billones de dólares», cuenta el urólogo. En España no hay datos del coste que pueden llegar a alcanzar las compresas, pañales y cirugías, pero sí que hay alrededor de 6,5 millones de personas afectadas por este mal en nuestro país.