El Comercio

Los ecologistas denuncian una subida de los niveles de azufre en la comarca

El Colectivo Ecologista de Avilés ha denunciado un importante incremento de los niveles de azufre en el aire ocurrido anteanoche, cuando se alcanzaron picos de 244 microgramos por metro cúbico partiendo de 8 microgramos, lo que supone un incremento del 3.000%. «Esto es un disparate de que es presuntamente responsable la colindante factoría de Asturiana de Zinc, sin que tome medidas para evitar estos graves episodios que llevamos años denunciando», dice el colectivo. La empresa, sin embargo, ha asegurado que no registró ninguna fuga ni emisión de esta sustancia, y que esa noche no se constató ninguna anomalía en sus instalaciones.

De unos valores bajos durante todo el día, se pasó a registrar una importante subida a partir de las nueve de la noche, que se mantuvo con algún altibajo hasta aproximadamente las tres de la mañana, cuando los valores de azufre volvieron a caer a sus niveles habituales.

Los ecologistas recuerdan que la Organización Mundial de la Salud recomienda no superar una media de 20 microgramos en 24 horas, mientras que la normativa española permite hasta 125 microgramos al día. Apuntan además a que esta zona de la comarca viene presentando desde hace tiempo «los peores valores de azufre en los últimos años de toda Asturias junta a la vecina estación de Raíces-San Juan que es la peor».

Lamentan que ni el Principado haya tomado medidas para reducir este contaminante, y que tampoco los ayuntamientos afectados de la comarca los hayan exigido «a pesar de las continuas quejas de los vecinos de Salinas en Castrillón».

El colectivo apunta algunos daños que el dióxido de azufre en el aire pueda causar en la salud, como la «complicación de las incidencias respiratorias y cardiovasculares» de quienes padecen alguna patología de este tipo. «Está documentado el aumento de la mortalidad coincidiendo con estos picos de contaminación», aseguran los ecologistas.

Se trata de una sustancia que afecta a las mucosidades y los pulmones, provocando ataques de tos y causando irritaciones del tracto respiratorio. Así mismo, esta sustancia es también la responsable del conocido como «mal de la piedra» que afecta a los monumentos históricos, además de producir alteraciones en la vegetación y a los cultivos, en forma de manchas en las hojas de las plantas.