El Comercio

El Juzgado obliga a HC a retirar su centro de transformación de El Carbayedo

Vicente Ordóñez señala el local en el que HC tiene el centro de transformación.
Vicente Ordóñez señala el local en el que HC tiene el centro de transformación. / JOSÉ PRIETO
  • La comunidad de propietarios del edificio donde se ubica celebra la sentencia y apela a la «sensatez» de la empresa para alcanzar un acuerdo

Los residentes en las 43 viviendas y cuatro bajos comerciales que constituyen la comunidad de propietarios del Edificio Carbayedo-2 se sintieron ayer como David cuando venció a Goliat tras hacerse pública la sentencia que condena a Hidroeléctrica del Cantábrico a desmantelar el centro de transformación que mantiene en los bajos de este inmueble. Y especialmente se sintió así Vicente Ordóñez, propietario que inició la investigación sobre la legalidad de estas instalaciones eléctricas hace seis años, cuando asumió la presidencia de la comunidad, y que ahora comienza a ver los frutos de ese trabajo que le llevó de despacho en despacho. La defensa de los intereses vecinales fue realizada por el abogado Celestino García Carreño.

Para Ordóñez, la sentencia deja claro que «HC no tiene ni servidumbre ni derecho alguno sobre el bajo del edificio que viene utilizando desde los años ochenta». La comunidad es consciente de los problemas que puede acarrear para la multinacional eléctrica la ejecución de esta sentencia, ya que el centro sirve energía a una parte de El Carbayedo, de ahí que de nuevo vuelvan a esperar que la compañía abra una negociación «seria» para alcanzar un acuerdo que les permita mantener este equipamiento, siempre que compense por ello a la comunidad y después de solucionar las deficiencias que los peritos han detectado en estas instalaciones.

Contra la sentencia cabe recurso, pero para Vicente Ordóñez, «lo más sensato ahora sería que se sentasen a negociar con nosotros, lo contrario sería seguir utilizándonos de forma provocadora y nos llevaría a dar otros pasos para hacer valer nuestros derechos». Entre ellos, solicitar la inspección de las instalaciones por parte de la Dirección General de Industria o interponer una nueva demanda para reclamar indemnizaciones por el uso de este espacio sin autorización.

En la sentencia del Juzgado de Instrucción y Primera Instancia número 1 de Avilés, la jueza ha excluido el litigio sobre de quién es la propiedad del bajo que ocupa el centro de transformación de HC. Señala la magistrada que eso sería objeto de otro litigio, pero que en todo caso lo que durante la vista ha quedado demostrado es que «el centro de transformación gestionado por la demandada (HC) se encuentra en situación irregular, pues el contrato de cesión de uso ya ha caducado y no presenta ningún contrato ni de renovación, ni de alquiler, ni de propiedad, ni de haber ejercitado las acciones que la ley le otorga».

Durante el juicio la multinacional eléctrica alegaba haber firmado en el año 1980 un contrato con la promotora del edificio que le permitía la instalación del centro de transformación. Pues bien, la jueza concluye que «han transcurrido con mucho los treinta años invocados por la actora (la comunidad de propietarios) al amparo de lo establecido en el artículo 515 del código civil sin que la demandada, más allá de las alegaciones efectuadas en autos relativas a la titularidad del local , no ha aportado elemento probatorio alguno que permita determinar que su derecho de uso no ha caducado por el transcurso del plazo legal establecido».

A pesar de que la jueza no entra a determinar la propiedad, la comunidad de propietarios cuenta con la documentación del catastro y registro de la propiedad que acredita su derecho sobre este espacio como elemento común del edificio en cuestión.