El Comercio

Ulrike Wehr y Anja Hoffmann, ayer en Avilés.
Ulrike Wehr y Anja Hoffmann, ayer en Avilés. / MARIETA

«Las administraciones tienen que implicarse en el 'cohousing'»

  • La arquitecta y la diseñadora, que promueven un nuevo modelo de vivienda para mayores, participan en las jornadas sobre gestión pública de vivienda

  • Ulrike Wehr y Anja Hoffmann Cofundadoras de Habitat 50 Plus

Tener una vivienda del tamaño justo para las necesidades de cada uno y, al mismo tiempo, vivir en una comunidad en la que puedan compartirse algunos servicios no es una utopía, sino el 'cohousing', un concepto nacido en los países nórdicos y que ya ha logrado ponerse en marcha en algunos lugares de España. Las alemanas, residentes en Alicante, Anja Hoffmann y Ulrike Wehr, que hoy participan en las jornadas anuales de la Asociación española de gestores públicos de vivienda y suelo, en el Centro de Servicios Universitarios, son las fundadoras de Habitat 50 Plus, un estudio de asesoramiento y proyectos de este tipo de viviendas.

¿Para quién está pensado el 'cohousing'?

Anja Hoffmann: Puede servir para cualquier tipo de persona, aunque estamos pensando en crear viviendas para personas mayores o discapacitados.

¿Qué es privado y qué es común?

Ulrike Wehr: Hay distintos modelos, desde los que plantean una vivienda totalmente privada con algunos espacios de servicios comunes a otras de carácter colaborativo en las que se comparten, por ejemplo, la cocina y el salón.

¿Se pierden metros o se ganan servicios?

A. H.: Puede que se pierda espacio, pero eso es relativo, porque en muchas casas hay habitaciones que no se usan, porque los hijos se han marchado, y sólo sirven para gastar energía. Se trata de espacios reducidos, pero con comodidades. Y se ganan servicios, como puede ser por ejemplo un gimnasio o salas para hacer talleres. También es posible compartir la asistencia o servirse de una misma empresa de comida a domicilio, lo que abarata costes.

¿Dónde empezó a funcionar y cómo se ha desarrollado?

A. H.: Se inició en países como Dinamarca, Holanda, Suiza o Estados Unidos, donde al principio era algo excepcional, pero ahora ya se está implementando en las políticas de vivienda y servicios sociales, donde tiene importancia en los sectores ligados al envejecimiento.

¿Es necesario concebir este tipo de viviendas antes de su construcción o también se adaptan edificios ya existentes?

U. W.: El modelo puede implantarse en edificios ya existentes o de nueva construcción. Al principio eran todo nuevas construcciones, pero también hay inmuebles que se rehabilitan.

Los proyectos que hay en marcha en España parecen partir todos de cooperativas.

A. H.: Sí. Son todos iniciativas privadas porque el 'cohousing' es aún algo desconocido.

¿Y cómo funciona? ¿Sus habitantes son propietarios o pagan un alquiler?

U. W.: En general son participantes en la cooperativa y luego se paga un alquiler. En Alemania, por ejemplo, hay viviendas de este tipo tanto en propiedad como arrendadas.

¿Cuál es el principal reto de este modelo?

A. H.: El problema es que a los promotores inmobiliarios no les interesa, porque es menos rentable que una vivienda al uso, por eso la implicación de la parte pública es necesaria, y quizás hagan falta incentivos fiscales o alguna otra medida de este tipo.

¿Hay público en España para estas viviendas?

U. W.: Ahora estamos en un proceso de sensibilización, dando información para que se vea que no es nada raro, sino que tiene ventajas y se vea como una posibilidad atractiva. Cada vez hay más gente viviendo sola, y la comunidad puede sustituir a la familia en algunas funciones.

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