El Comercio

Una persona sin hogar durmiendo en la plaza de los Hermanos Orbón.
Una persona sin hogar durmiendo en la plaza de los Hermanos Orbón. / MARIETA

Avilés incorpora cinco viviendas públicas al programa para dar casa a los sin techo

  • 'Housing First' busca la reinserción a través del alojamiento, sin vincular la permanencia al seguimiento de un tratamiento concreto

  • Pertenecen al parque de Vipasa y cuatro de ellas serán adjudicadas en las próximas semanas

Cinco personas sin techo de Avilés dejarán pronto de poder ser definidas por ese apelativo, ya que dispondrán de un hogar. Será gracias a un nuevo programa de inclusión social que se pone en marcha en Avilés y que sigue la metodología del modelo estadounidense 'Housing First', es decir, primero la casa y luego todo lo demás, y que busca sacar de la calle a personas que llevan ya tiempo en esa situación como modo de comenzar a rehabilitarles socialmente.

El programa, tal y como se expuso ayer en las Jornadas 'De la exclusión residencial a la inclusión social' de la Asociación española de gestores públicos de vivienda y suelo, arranca en Avilés y se extenderá más tarde tanto a Gijón como a Oviedo. No será su estreno en España, donde ya lleva dos años funcionando de la mano de la Fundación Rais, que lo ha aplicado en otras comunidades como Madrid, Cataluña, Andalucía, Aragón, el País Vasco o la Comunidad Valenciana, pero aquí tiene la particularidad de que, por primera vez, los alojamientos que se pondrán a disposición de las personas sin hogar forman parte del parque público de vivienda social y estarán gestionados por una entidad dependiente de la administración, en lugar de provenir del tercer sector.

«Aquí tenemos cinco viviendas de Vipasa, de las cuales cuatro están ya listas y se adjudicarán en los próximos días», señala la concejala responsable de Vivienda, Yolanda Alonso. A partir de ahí, sobre el papel es todo muy sencillo, pero la complejidad estriba en las propias circunstancias personales de los beneficiarios. El sistema 'Housing First' se dirige a personas que llevan ya varios años en la calle, de media nueve y medio, y que, además, sufren problemas añadidos como enfermedades mentales, discapacidades o adiciones, cuando no todas ellas. «Nos dirigimos a los que están peor», cuenta José Manuel Caballol, director general de la Fundación Rais.

Una de las claves es la selección de las personas beneficiarias de estas viviendas. «No todas las personas sin hogar son aptas para participar en el programa, y los hay incluso que no están interesados», señala Alonso. Serán los Servicios Sociales los que hagan la criba en colaboración con la propia fundación, y será gente sobre la que, en general, ya se esté realizando algún tipo de intervención.

A partir de ahí, los requisitos que deben cumplir son escasos, ya que una de las iniciativas más novedosas del 'Housing First' es que no se exige la adherencia a un tratamiento concreto y en eso, precisamente, es en lo que parece radicar su éxito. Al cabo de dos años, alrededor del 85% de los participantes continúa en la vivienda. Eso quiere decir que, aunque no participen en un programa de integración al uso, han sido visitados una vez a la semana por los trabajadores sociales que se encargan de realizar el acompañamiento, y se han sometido a las evaluaciones semestrales, en las que se mide también el funcionamiento de la convivencia vecinal.

«Cuando se ofrece un contexto adecuado, la gente va dando pasos y sabe qué quiere hacer con su vida», asegura Caballol. Disponer de un hogar les da acceso también a los servicios médicos normalizados y les permite, en muchos casos, recuperar las relaciones familiares. «Hay personas que no tienen casa y no ven a sus padres o a sus hijos porque, sencillamente, no tienen dónde, y este programa les ha permitido quedar con ellos en un entorno normalizado», relata.

Según Caballo, 'Housing First' no es otra cosa sino «un programa de seducción» en el que se busca que los beneficiarios vayan solicitando por sí mismos los apoyos que necesitan, sin forzarles a ello. «La casa es algo muy importante, porque obliga a ocuparse de ella y a resolver problemas, y además les da tranquilidad», dice. Las cifras que pone sobre la mesa son estremecedoras: cada seis días muere una persona en la calle, y cada dieciocho es por una agresión directa.

Dos modelos

En Avilés ya han comenzado a darse los pasos para dar solución a este problema, y para promover acciones diferentes a las habituales de albergues de transeúntes o los centros de día específicos para las personas sin hogar. «Nuestro modelo de escalera y este del 'Housing First' se complementan y cada uno sirve para un perfil diferente», expone la edil Yolanda Alonso. El objetivo final es que estas personas lleguen a tener vidas normalizadas, integrados en la sociedad y en las mismas condiciones que la mayoría de las personas.

El modelo funciona con éxito desde hace ya 25 años en países como Estados Unidos y Canadá, y llegó a Europa hace tan solo una década. Comenzó en los países nórdicos, pero hoy casi todos los estados lo tienen implantado en mayor o menor medida. «Ocurre que, además, es un recurso razonablemente barato comparado a con otras alternativas habitacionales que se están utilizando en la actualidad», indica Caballol, que habla de un coste aproximado de 29 euros por plaza y día, que no sólo incluyen la vivienda, sino también el personal necesario para realizar el acompañamiento y los apoyos que la persona va requiriendo.

La idea es que, en la medida de lo posible, los beneficiarios aporten algo de dinero, que se asemejaría a un alquiler. «Se les pide un 30% de sus ingresos, si es que los tienen», dice. Si no los hay, «el 30% de nada es nada». Además de eso, el 'Housing First' se basa también en un «respeto absoluto a las decisiones de los beneficiarios». Son ellos los que deciden que camino tomar, y lo único que se les exige son unas normas básicas.

Inicialmente, la Fundación Rais se ocupaba tanto de gestionar el parque de viviendas como de realizar el acompañamiento. Ahora, en cambio, estas dos patas se han separado, y entidades diferentes gestionan cada una de las partes. «Incluso estamos abiertos a la posibilidad de que sean otras asociaciones o fundaciones las que se hagan cargo de nuestro trabajo, ofreciendo nosotros la formación y realizando la evaluación», expone Caballol.

De esta manera esperan que el número de viviendas para personas sin hogar crezca exponencialmente, y prevén cerrar 2017 con un parque de tres centenares de pisos de este tipo en todo el país. En unas semanas ya podrán sumar las cinco de Avilés, y a corto plazo se espera contar con algunas más en Oviedo y Gijón, donde el proyecto no está tan desarrollado como aquí.