El Comercio

Los comerciantes de Llano Ponte siguen sin una solución un mes después de las inundaciones

Enrique Fernández señala la altura que alcanzó el agua en su carnicería.
Enrique Fernández señala la altura que alcanzó el agua en su carnicería. / JOSÉ PRIETO
  • El Consorcio de Seguros continúa la evaluación de daños y los afectados no saben nada del informe que comprometió el Ayuntamiento

La actividad comercial se desarrolla casi con normalidad en Llano Ponte después de las fuertes inundaciones de septiembre. Pero los propietarios de los establecimientos afectados siguen sin soluciones a la mayor parte de los desperfectos de sus establecimientos y sin compensación por la mercancía perdida, y además viven con el miedo de que la situación vuelva a repetirse. De momento nada han vuelto a saber del Ayuntamiento, que había comprometido un estudio para determinar si existen fallos que puedan haber contribuido al siniestro.

Mientras, los comerciantes de la calle Llano Ponte no dejan de comprobar cada día las predicciones meteorológicas y las de las mareas porque están convencidos de que las escenas vividas el pasado 15 de septiembre se van a volver a repetir. Las fuertes lluvias, la marea alta y también el diseño de la nueva urbanización, especialmente la nueva rotonda de Los Oficios, fueron para ellos la concatenación de hechos que llevó a que sus locales quedaran inundados y sufrieran importantes desperfectos. Nada parece impedir que una fuerte tromba de agua coincida con una marea alta de nuevo.

Un mes después, la incertidumbre sigue pesando y en días como el pasado jueves 13 en el que sobre las tres y media de la tarde cayeron fuertes lluvias sobre la ciudad, el grupo de 'whatssap' de los comerciantes, creado tras las inundaciones de septiembre echaba humo y, aunque la marea a esa hora ya no estaba en pleamar y lo sabían, algunos de ellos sufrieron hasta crisis nerviosas hasta comprobar que su local no había quedado nuevamente anegado por el agua de la lluvia.

Los comerciantes han hecho un 'cursillo rápido' sobre meteorología y no dejan de comprobar cada día las predicciones. Para el pasado jueves daban lluvia y cada uno adoptó su propia precaución ideada tras lo sucedido hace un mes. Por ejemplo, Celestino Rodríguez, de 100 Tiendas Hogar, colocó tras la puerta el parapeto creado por él mismo con el que espera evitar que el agua campe a sus anchas por el establecimiento si se producen nuevamente inundaciones. En Lunares Telas aseguran que «cuando salimos a mediodía dejamos un dique a base de plásticos detrás de la puerta», afortunadamente no pasó nada.

Desperfectos

En este establecimiento, como en el resto de la calle, esperan la resolución de los peritos del Consorcio de Compensación de Seguros, que se hará cargo de los daños causados por las inundaciones del pasado mes de septiembre. En los locales todavía se pueden ver algunos desperfectos, como por ejemplo el suelo de madera que comienza a levantarse por los efectos del agua en Lunares Telas y que no podrán reparar al menos hasta el verano porque las clases diarias no permiten cerrar el establecimiento. O el mobiliario de la Farmacia La Real, además de la valoración de los medicamentos perdidos, los destrozos en el estudio de fotografía de Javier Granda, que actualmente está cerrado y realiza obras con el objetivo de recuperar la normalidad, o los productos perdidos en la carnicería Kike al entrar el agua en las cámaras, entre otros muchos desperfectos en establecimientos, bajos comerciales cerrados, garajes e incluso el primer piso de alguna vivienda a donde llegó el agua tras romperse la arqueta del edificio.

Mientras esperan la resolución del Consorcio de Compensación de Seguros los comerciantes siguen su actividad tratando de que sea lo más normal posible. Han adoptado medidas dentro de sus establecimientos como no dejar mercancía a la altura del suelo o la que hay colocarla en bandejas o sobre paneles.

En los días siguientes a la inundación, la mayor que se recuerda en la calle en las últimas décadas, los comerciantes y los vecinos coincidían en señalar a la nueva urbanización y especialmente a la rotonda de la plaza de Los Oficios como culpable de lo sucedido. Ha pasado más de un mes y la mirada sigue puesta cada día al fondo de la calle, creen que las obras realizadas en la rotonda es la causa de que el agua entre como lo hizo en su calle y sólo pueden resignarse a esperar que cuando vuelva a suceder les pille prevenidos y los daños sean menores.