El Comercio

«No toda depresión tiene que pasar por Salud Mental»

Germán López Cortanas, durante la entrevista.
Germán López Cortanas, durante la entrevista. / MARIETA
  • «Con el programa de intervención del riesgo de suicidio hemos conseguido reducir esas ideas en el 62% de los pacientes tratados»

  • Germán López Cortacans. Doctor y enfermero de Atención Primaria

Germán López Cortacans llega al congreso regional de Enfermería de Primaria desde Salou. En Cataluña se ha encargado de poner en marcha un programa de intervención el riesgo de suicidio desde las consultas de enfermería que ayer describió en una de las mesas redondas.

-¿Cómo se detecta a este tipo de pacientes?

-A través de las consultas de medicina de familia. En general, es gente que lleva ya más de un año con algún tratamiento para la depresión.

-¿Y cómo se empieza a trabajar?

-Hay que potenciar el trabajo colaborativo entre médicos y enfermeras, porque la enfermería tiene un papel clave en el seguimiento de estos pacientes deprimidos. Se trabaja en tres ejes: uno es farmacológico, para tratar de mejorar la adherencia a la medicación, también se hace un cuestionario ya establecido que nos permite medir la gravedad de la situación, y por último se trabaja la psicoeducación, atendiendo a las necesidades de cada paciente. Tratamos de conseguir que sigan una dieta adecuada, que consigan dormir y que no se desconecten del todo de la actividad social, que es lo que suele pasar en estos casos.

-¿Y cuál es la metodología?

-Sobre todo hay que poner en práctica la empatía y al escucha activa. Nosotros hemos puesto en marcha el programa INDI, redefiniendo roles en la atención primaria. mejorando la coordinación y con este programa psicoeducativo.

-¿Funciona?

-Pues sí. Hicimos un ensayo clínico con pacientes que habían seguido el programa y una población de control, y se vio que, aunque en un principio todos os pacientes manifestaban ideas suicidas, a lo largo de los meses estas ideas iban disminuyendo entre los que participaban en el programa. A los doce meses, la intención de suicidio se había reducido en un 62%.

-Ese es un porcentaje muy alto.

-Sí, y aunque lo más importante es el bienestar del paciente, también debemos fijarnos en que este programa resulta coste-efectivo para el sistema.

-¿A qué nivel?

-Se ha demostrado que un día de depresión al sistema le supone 13 euros por paciente. En 2006 hicimos un estudio en Cataluña que reveló que la depresión costaba más de 30 millones de euros anuales. El 50% de los pacientes acababan con una invalidez total y otro 27,5% con una permanente. Siguiendo el programa, hemos comprobado que mejoran antes y que los síntomas van remitiendo.

-¿Necesitan los profesionales una formación específica?

-Les damos un curso, pero por su tradición formativa y por su papel de escucha activa, ya están perfectamente preparados.

-¿Veremos el programa implantado en otros lugares?

-Hemos hecho este experimento en Tarragona, y ahora posiblemente se implante en toda Cataluña. También hay otras comunidades que se están interesando.

-¿Y no temen entrar en conflicto con Salud Mental?

-Es que no todos los pacientes deprimidos tienen que ir a Salud Mental. El primero paso debe ser la Atención Primaria. Hay depresiones severas que requieren de un especialista, pero la mayor parte de las veces es suficiente con el equipo de Atención Primaria.