El Comercio

Por la izquierda, Eduardo Iglesias, Juan Carrera, José María Alonso de la Campa  y María Victoria Venta, en las instalaciones del Hospital Universitario San Agustín.
Por la izquierda, Eduardo Iglesias, Juan Carrera, José María Alonso de la Campa y María Victoria Venta, en las instalaciones del Hospital Universitario San Agustín. / MARIETA

Avilés mejora la detección del cáncer de cérvix gracias a una nueva lectura automatizada

  • El sistema, pionero en la sanidad pública de Asturias, se complementa con los equipos actuales para situar al San Agustín en los niveles más altos de eficacia

Son los ojos de ginecólogos, cirujanos y oncólogos, de cualquier especialidad que necesite saber la naturaleza de un tejido que se encuentra en el cuerpo humano. Sin contacto directo con el paciente, los avances de Anatomía Patológica transcurren en paralelo al desarrollo de la medicina moderna, según recuerda Eduardo Iglesias García, jefe del servicio de Anatomía Patológica en el Hospital Universitario San Agustín (HUSA).

Una mejora permanente de las técnicas que se traduce en una mayor exactitud en sus diagnósticos y aumentar su capacidad de trabajo aunque, como recuerda el doctor Iglesias, «en Medicina nunca se puede decir que has logrado algo al 100%». Uno de los últimos avances incorporados al HUSA es el sistema de lectura automatizada para la citología ginecológica y donde se examinan todas las pruebas de este tipo del Área Sanitaria III y de Jarrio.

Junto con los equipos disponibles de patología molecular para detectar el virus del papiloma humano permite que se tenga uno de los niveles más altos posibles para la detección precoz del cáncer de cérvix en Asturias. «Aquí se hace un seguimiento del 20% de las mujeres asturianas», remarca el jefe del servicio. La combinación de ambas técnicas hace muy posible que las células malignas no se escapen del escrutinio de los patólogos.

La estrella de esta combinación es el sistema de lectura automatizada. Un profano ve la muestra de tejido sujetada por las pinzas mientras la platina del microscopio se mueve sola bajo el objetivo. Izquierda, derecha, adelante, atrás... Parece un baile, sino fuera porque en ese movimiento existe un proceso más complejo.

«En una preparación existen miles de células. El sistema identifica todas aquellas donde existan alteraciones que merecen ser estudiadas por el patólogo», explica Eduardo Iglesias. Cuando aparece algo sospechoso, el sistema avisa al especialista para que la revise. «De esta manera ganamos capacidad de respuesta porque podemos analizar muchas más citologías que si fuésemos una a una», comenta el jefe del servicio.

Además, los patólogos revisan pruebas que pasaron la comprobación automática sin ninguna alerta. «Es una verificación de calidad, para comprobar que no hay fallos», explica.

Al año se examinan unas 8.000 citologías ginecológicas. La mayor parte de Avilés, unas 6.000 y el resto se aportan desde el Hospital de Jarrio. «Es muy importante, porque permite asumir el coste de esta tecnología. De no alcanzar esa cifra, sería muy difícil disponer de estas técnicas en el San Agustín», explica el jefe del servicio.

Aumentan las biopsias

Pero el doctor Iglesias no olvida las biopsias, la estrella del servicio con más de 8.000 pruebas realizadas al año y que van al alza por su generalización en todos los servicios. «En 2005 hicimos 6.654 y el año pasado 8.535. En diez años crecimos un 20%. Este año, en septiembre ya superamos las 8.200. Es la tendencia de todos los hospitales», asevera el doctor Iglesias en una tendencia que demuestra la pujanza de la especialidad.

También contribuye a ella la «punción-aspiración», una técnica que permite obtener de cualquier órgano una pequeña muestra de tejido celular para su estudio. «Este año creceremos un 12%. En 2015 hicimos 1.132 y, a septiembre de 2016, llevamos 1.095», explica el patólogo.

El servicio de radiodiagnóstico se encarga de la extracción y, gracias a agujas cada vez más finas, se puede acceder a cualquier tejido. El doctor Iglesias también señala que los avances de la especialidad permiten efectuar analíticas cada vez más exactas con muestras más pequeñas.

Los patólogos se encargan además de las autopsias clínicas, llamadas así para diferenciarlas de las judiciales, que realizan los forenses en otro ámbito. En este caso, su finalidad es mejorar el conocimiento al disponer de una mayor información de las causas del fallecimiento, además de ayudar a la formación de nuevos médicos.

«La realización de la autopsia también ha evolucionado mucho. Ahora cada vez se emplea más la resonancia, el TAC. Facilitan mucha información y son muy importantes», señala Iglesias. La realización de la autopsia obliga a disponer de la autorización de la familia y sólo se solicita cuando, en criterio de los especialistas, existen argumentos científicos o docentes. El Hospital Universitario San Agustín cuenta con una comisión de trabajo específica con este cometido. «Al año realizamos entre 25 y 30 autopsias, es una cifra alta para un hospital comarcal, pero la mitad de las que necesitaríamos, sobre todo pensando en la formación», explica.