El Comercio

Una dieta diferente para cada edad

Iván Ruiz y Sara Rodríguez, ayer en la Casa de Cultura.
Iván Ruiz y Sara Rodríguez, ayer en la Casa de Cultura. / MARIETA
  • Las Amas de Casa celebraron ayer una charla sobre la alimentación en mujeres

  • «Las mujeres perdemos calcio a partir de los treinta y no hay que esperar a que haya osteoporosis, sino prevenir»

Las mujeres en la edad adulta necesitan más aporte de hierro que los hombres para compensar la pérdida de sangre durante la menstruación, y esta aumenta cuando están embarazadas o en periodo de lactancia. Sin embargo, no vale solo con tomar más alimentos que contengan hierro o suplementos de este mineral, sino que es necesario que se absorba, y para eso «hay que tomarlo siempre con vitamina C», explica la asesora nutricional Sara Rodríguez Tejeiro que, junto a Iván Ruiz, impartió ayer una charla sobre la alimentación en las distintas etapas de la vida de las mujeres, organizada por la Asociación de Amas de Casa en la Casa de la Cultura.

No es la única diferencia que debe existir en las dietas de hombres y mujeres, ni el único cambio que debe realizarse dependiendo de la etapa de la vida en la que se esté, como ayer se encargaron de desgranar ambos expertos. «Los hombres y las mujeres tienen un metabolismo diferente», cuenta Rodríguez. Además del hierro, también hay que prestar atención al calcio. «Las mujeres comenzamos a perder calcio a partir de los 30 años, y no hay que esperar a que aparezca la osteoporosis, sino empezar a prevenir desde esa edad», señala. Los mejores aportes, asegura, no viene de la leche líquida, sino de los quesos y otros derivados lácteos como los yogures. «Incluso los hay suplementados», cuenta.

No obstante, no todo es tan sencillo, también «hay que vigilar los azúcares», advierte la asesora, consciente de que «hay que vigilar mucho lo que comemos». Lo más importante es cuidar «la calidad de los alimentos», aunque tampoco hay que llegar a obsesionarse. «No hace falta comprar alimentos biológicos, que suponen un sobrecoste importante en la cesta de la compra, pero sí consumir frutas y verduras de temporada», cuenta Rodríguez, que defiende que «aunque veamos que algunos frescos los hay en el mercado todo el año, no tienen los mismos nutrientes ni las mismas propiedades», cuenta.

Vigilar esta calidad de los productos que consumimos es importante siempre, pero especialmente durante el embarazo. «No es cierto que una embarazada deba comer por dos, pero sí tiene que mejorar su dieta y la calidad de lo que come», dice Rodríguez, que llama la atención sobre la importancia de controlar la alimentación en esta delicada etapa en la que algún desajuste «puede generar hipertensiones y una diabetes gestacional que, aunque no signifique que al final se vaya a terminar desarrollando necesariamente la enfermedad, sí deja secuelas en el organismo». Algunos estudios, además, han relacionado el consumo de alimentos procesados y comida basura con un incremento del riesgo de sufrir un parto prematuro.

La menopausia

Pero si en el embarazo hay que cuidar mucho la dieta, no es menos cierto que esa vigilancia también hay que mantenerla a partir de la menopausia. «El cuerpo cambia, baja el nivel de actividad y las necesidades nutricionales se reducen en un 5%», asegura la asesora nutricional. Consecuentemente, se debería comer un poquito menos, pero lo que suele ocurrir es que «las hormonas están revolucionadas y parece que el cuerpo pide más caprichos, a unas mujeres dulces y a otras salados», señala. Ni una ni otra cosa son positivas en esta etapa, en la que Rodríguez sí recomienda consumir algo más de proteína para «cuidar el músculo que tenemos».

Y la vejez se presenta como otro período de riesgo. «Nos cuesta masticar, se tiene menos hambre, y se va tirando un poco de cualquier manera». Eso es un error, y conlleva también las frecuentes tensiones elevadas y la diabetes tipo 2. La conclusión no es otra que hay que cuidarse durante toda la vida.

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