El Comercio

La relación «única» entre personas y mascotas

Público asistente a la charla de ayer en el Centro de Servicios Universitarios.
Público asistente a la charla de ayer en el Centro de Servicios Universitarios. / MARIETA
  • Silvia de la Vega analiza en el Aula de Cultura la convivencia con perros y gatos

Los perros y gatos conviven con los seres humanos desde hace miles de años, más de 30.000 en el caso de los canes. Y no se debe a algo fortuito, si no a que estos animales están entrenados y criados para ello. Pero a pesar de llevar una estrecha relación milenaria son muchas las incertidumbres que se plantean antes de adoptar o comprar un perro o un gato. La veterinaria Silvia de la Vega Goicoechea ofreció ayer una conferencia dentro del ciclo 'Animales de compañía' de Aula de Cultura de LA VOZ, coordinada por Armando Arias y patrocinada por Cafés Toscaf, en la que analizó punto por punto esta relación que ella calificó de «única».

«Hay muchos vínculos afectivos entre las mascotas y sus dueños, logrados gracias al trabajo de años para criar y entrenar a estos animales en diferentes facetas. Esto también ha conllevado una serie de beneficios para la salud, avalados científicamente. Por ejemplo, quien convive con mascota tiene una presión arterial más baja», explicó De la Vega. Durante su ponencia se utilizó como hilo conductora el punto de vista que los seres humanos tienen sobre los perros y gatos frente a la realidad de estos animales.

La veterinaria hizo hincapié en que «aunque están predispuestos para vivir con personas, tienen su propia conducta y no podemos analizarla o esperar de ella que sea como la de los humanos porque cada uno es una especie diferente. Cuando un perro llega a casa es similar a si llegara un extraterrestre, tenderíamos a pensar en él como humano y a tratarle como tal porque es lo que sabemos hacer, pero es algo erróneo».

En esta diferencia de comportamientos radica, en muchos casos, un alto porcentaje del abandono de animales. «Se dan muchos casos en los que se adquiere o adopta un animal sin conocer realmente sus características y con unas expectativas que luego no se ven cumplidas y es cuando o los abandonan o en algún caso los devuelven», apuntó la veterinaria que insistió en que «esto se podría evitar si antes de dar el paso a convivir con el animal se informaran sobre él, sobre su comportamiento y necesidades para así no llevarse después malas experiencias».

Silvia de la Vega también recalcó que aunque los perros y gatos conviven a diario con personas, son totalmente diferentes, «no se puede pretender que un gato sea un perro más, porque no lo es y eso también provoca muchos problemas». Por otro lado, la experta quiso destacar las cinco libertades reconocidas para el bienestar del animal, que pasan por que estén libres de hambre, sed y frío, de enfermedades, libertad para expresar sus conductas naturales y por último, libres de ansiedad y miedo.

Estos últimos problemas más comunes de lo que parece en las mascotas. «Son animales con emociones y sufren, aunque quede gente que crea que no, y como tal pasan por enfermedades, entre las que se encuentran depresiones. La ansiedad, igual que en el ser humano, es uno de los grandes problemas de nuestro tiempo. En los animales se da cuando no se les deja ser o estar en un hábitat cómodo para ellos», indicó la veterinaria.

Aunque la relación con las mascotas es única y especial, De la Vega quiso dejar claro que «aún queda mucho camino por recorrer. Hay más de mil millones de perros en el mundo pero solo el 17% están bajo el cuidado de humanos, lo que quiere decir que el resto vive en vertederos, por su cuenta y con una calidad de vida mala. En ese sentido aún queda trabajo, concienciación y mucha información que dar para evitar que la cifra continúe aumentando».

Como veterinaria puso sobre la mesa el papel de los profesionales como mediadores para que esta relación, beneficiosa para la salud, llegue siempre a buen puerto. «Como veterinarios nuestro papel es el de asegurarnos de que los animales pasen toda su vida con los dueños pero los problemas de conducta son nuestro principal escollo. Los dueños asumen cualquier tipo de enfermedad del animal porque sienten empatía con ellos, pero no los problemas de conducta. Ahí es donde tenemos que mediar para ponerles solución y que el caso no acabe en abandono porque en esa batalla siempre pierde el animal», comentó Silvia de la Vega.