El Comercio

Adelia García, ayer en la Cámara de Comercio.
Adelia García, ayer en la Cámara de Comercio. / MARIETA

«Creemos que se hacen muchas horas extra, pero queremos constatarlo»

  • La Inspección de Trabajo en Asturias realizará en los próximos meses más de un centenar de visitas a pymes para comprobar los horarios laborales

  • Adelia García González Directora territorial jefa de la Inspección de Trabajo

La normativa solo permite que un trabajador realice ochenta horas extraordinarias al año, y estas deben compensarse siempre con dinero o con tiempo de descanso, además de cotizarse. La realidad, en cambio, dice que esas ochenta horas se superan en muchos casos, y la Inspección de Trabajo se ha puesto manos a la obra para conocer los datos. Además, sentencias de la Audiencia Nacional han venido a complicar este tema en los últimos meses, como ayer explicó la directora territorial de la Inspección de Trabajo en una jornada organizada por Umivale en la Cámara de Comercio.

Son sentencias muy recientes que obligan a las empresas a medir las horas extraordinarias de sus trabajadores.

En realidad lo que hacen es confirmar la tesis que nosotros siempre mantuvimos. La situación legislativa no ha cambiado, lo que ha cambiado es la interpretación, que es la que tuvo siempre la Inspección.

Es decir, que hay que controlar el tiempo de trabajo.

Que hay que establecer un registro de la jornada.

¿El problema es solo el exceso de horas?

No es por exceso ni por defecto. Lo primero que hay que hacer es medir, y luego ya se verá si hay un exceso o no.

Hay empleos en los que es fácil establecer ese control, porque están ligados a la permanencia en un determinado lugar, pero en otros es muy complicado.

Sí, pero lo que pretendemos es que se inicie el proceso y que se busquen alternativas. También vamos a ser razonables y considerar circunstancias excepcionales. Somos conscientes de que no a todas las empresa se les puede aplicar la legislación de la misma manera. Hay que ver las circunstancias y establecer en función de esto los criterios.

¿La crisis hecho cambiar las horas extraordinarias que realizan los trabajadores? ¿Hacen más? ¿Se pagan menos?

Eso es lo que pretendemos saber. La sensación es que se hacen muchas horas, pero no es tanto que se hagan, porque se pueden hacer, sino que se declaren y que se aplique la norma. Hay un hecho significativo, y es que a raíz de que se hace pública la campaña de control que se va a poner en marcha y se comienza a difundir, las denuncias particulares a la Inspección de Trabajo por el tema de horas extraordinarias han aumentado. Lo que buscamos ahora es tener la constatación de que, efectivamente, se hacen muchas horas.

¿Hay sectores en los que esto sea más frecuente?

Sí, y no solo a hacerlas sino a no pagarlas. Por ejemplo, la banca es un sector en el que se hacen horas y nos consta que no se están pagando. También la hostelería y el sector del comercio, como norma general. Luego hay empresas particulares que cumplen más o menos la norma.

Los sindicatos hablan de que se podrían crear alrededor de 80.000 puestos de trabajo si no se hicieran horas extraordinarias.

Nosotros no lo tenemos cuantificado, y no es que estemos buscando ese u otro objetivo. La inspección prioriza algunas actuaciones cada año, y esta es una reclamación constante de los sindicatos, que aseguran que se realizan muchas horas que necesitan regularizarse.

¿Cuántas inspecciones se van a llevar a cabo en Asturias?

Para 2017 tenemos algo más de un centenar de visitas programadas.

Imagino que son inspecciones complejas.

Sí, hay que manejar mucha documentación, y por eso en un principio nos hemos planteado actuar en empresas de hasta 50 trabajadores.

Hablaba de la banca. Ahí imagino que será fácil de controlar.

No lo es tanto. Lo primero por la dificultad de acceso. Las horas extraordinarias se hacen fuera del horario de atención al público y entonces los centros de trabajo están cerrados. El control de horas extraordinarias supone hacer un seguimiento. Nosotros podemos ver que un día, efectivamente, se está trabajando fuera de horario, pero es difícil saber si eso se hace todos los días.

¿Son útiles aquí las denuncias de los trabajadores?

Sí. La declaración del trabajador si no es definitiva, sí es muy fundamental. Que un trabajador nos reconozca su horario de trabajo es prioritario.

Que haya más denuncias, ¿significa que se ha pasado ese miedo a represalias o a un despido?

Quizás sí, aunque en todo caso, en Asturias no hemos notado ese miedo. Las denuncias ante la Inspección de Trabajo son muy voluminosas. Han bajado algo durante la crisis, pero no de forma significativa.

¿Cómo se toman los empresarios estas normas y estas inspecciones?

Los empresarios están preocupados porque lo ven como un trámite administrativo, pero yo creo que un control de jornada forma parte del contenido del contrato de trabajo. El empleado debe un tiempo de trabajo, y seguro que si hay, por ejemplo, retrasos constantes, el empresario tomará medidas en algún momento. Y al revés también debe ocurrir.

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