El Comercio

María Santoyo.
María Santoyo. / FUNDACIÓN TELEFÓNICA

«Es crucial estimular la curiosidad y la imaginación como base de aprendizaje»

  • La historiadora del arte se encarga de definir el proyecto sobre el popular escritor francés que ocupará el Niemeyer a partir del 4 de noviembre

  • María Santoyo Comisaria de la exposición 'Julio Verne. Los límites de la imaginación'

Después de arrasar en Madrid de mano de la Fundación Telefónica, ahora la muestra 'Julio Verne. Los límites de la imaginación' llega al Centro Niemeyer, donde permanecerá del 4 de noviembre al 16 de abril de 2017. María Santoyo, experta en el sector cultural y responsable de la ideación del proyecto junto a Miguel Ángel Delgado, explica los entresijos de esta inmersión en la obra del histórico escritor francés.

¿En qué consiste exactamente su trabajo como comisaria?

Nuestro trabajo ha consistido básicamente en generar el discurso expositivo, la tesis que trabajamos en la muestra, escoger las piezas y seleccionar todas las obras que formarán parte de la misma. Algunas son las mismas que en Madrid, pero muchas son nuevas, escogidas en museos cercanos a Avilés. Nos interesaba mucho darle otra vida a la exposición para traerla a Asturias.

¿Qué variaciones concretas se han producido respecto a Madrid?

Sobre todo eso, la inclusión de muchas más piezas locales, por ejemplo del Museo Marítimo situado en Luanco. Se ha hecho un gran intento por rehacer la composición para incluir colecciones locales y darle mucho más peso a la presencia de la sección dedicada a la mar en el discurso. Julio Verne antes de ser escritor quiso ser marinero, aunque finalmente fue su hermano el navegante. El mar está muy presente en toda su creación, por no decir que el 80% de las tramas se desarrollan en este escenario.

La muestra está compuesta por objetos muy variados.

Hemos dividido los contenidos en elementos: el mar, el aire, la tierra, etcétera. Es decir, las zonas de interés de Julio Verne. A partir de esta división, en cada sección presentamos tanto objetos como fotografías, artes gráficas y, sobre todo, una galería de personajes, normalmente del ámbito español, conectados con Verne de forma directa o indirecta. Algunos son muy poco conocidos, pero tienen mucha historia con el escritor bien porque le conocieron personalmente o bien porque son figuras reales que podrían haber sido sus personajes.

¿La muestra se estructura entonces a partir de los personajes?

No exactamente. Al principio presentamos una especie de 'gabinete verniano' que representa el 'laboratorio' de la imaginación de Verne. Es casi como estar en su cabeza. A partir de ahí y como en un mapa nos extendemos a otros mundos para contar casos reales. Nos interesaba hacer hincapié en la popularidad internacional de Verne y, sobre todo, en su influencia en el ámbito español. No hay que olvidar que es uno de los autores más traducidos de la historia. Precisamente en la muestra hay una colección de primeras ediciones en castellano que es espectacular.

¿Diría que es una exposición para todos los públicos o más enfocada al juvenil?

Absolutamente para todos. Miguel y yo pensamos que no había que hacer distinción por edades, sino ofrecer contenidos de manera trasversal a todos los niveles de lectura que puedan complacer a cualquiera. Un niño verá cosas que le fascinan, pero un adulto también encontrará mucho por descubrir.

¿Hará falta ser un experto en Verne para disfrutar de la muestra?

Para nada. Además, ya sea por adaptaciones o por dibujos animados, todos hemos conocido la obra de este autor tan popular y estamos familiarizados con sus personajes.

¿Qué sentimientos buscan despertar en los visitantes?

Pretendemos crear una atmósfera un poco fantástica, envolvente, en la que el propio visitante viva una aventura y pueda seguir sus propios itinerarios. Nuestra idea es que cuando la visiten puedan valorar la importancia crucial que tiene el imaginario literario en el progreso de la humanidad y en el científico. Y, al mismo tiempo, que compruebe hasta qué punto es crucial estimular la curiosidad y la imaginación como base del aprendizaje, ya sea a través de la lectura o de otras vías. Este espíritu de aventura es necesario para que la humanidad siga avanzando.