El Comercio

Ana Solvedilla, ayer en el Centro Niemeyer.
Ana Solvedilla, ayer en el Centro Niemeyer. / JOSÉ PRIETO

«La clave del éxito de SATEC es habersabido adelantar su internacionalización»

  • «En general, en el sector tecnológico se nos valora por nuestro talento, no por ser un hombre o una mujer»

  • Ana Soldevilla Directora para África del Grupo SATEC

Directora internacional para África de SATEC, Ana Soldevilla fue ayer una de las ponentes de la primera edición del TedxAvilesWomen, que llenó la sala club del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer para que las mujeres expusieran ideas capaces de cambiar el mundo.

¿Cómo se encuentra SATEC en la recta final del año?

No es mi ámbito y no tengo datos concretos. En general, España está recuperándose pero aún queda bastante. Pero yo soy la directora de África, no puedo entrar en ese campo.

¿Una de las claves del éxito de SATEC ha sido su internacionalización?

Sí, sobre todo adelantarnos en la internacionalización en algunos países, como en África. Ahí, nuestro presidente fue muy visionario.

Su expansión no es sólo africana.

En Latinoamérica también estamos, sobre todo en Perú, que es uno de los países con más crecimiento de Latinoamérica.

¿Cómo es la realidad africana? Es un continente del que apenas se habla.

África es un continente con mucho color, complejo. Existe un gran abismo cultural respecto España. Y al tiempo ofrece muchas oportunidades.

¿Se han centrado en alguna zona concreta?

No, empezamos hace muchos años, comprando empresas en Marruecos, Túnez y Argelia. Marruecos ha crecido exageradamente. Desde Marruecos atendemos el África subsahariana. Existen grandes diferencias entre los países. No es lo mismo Marruecos que Argelia, por ejemplo.

¿Qué aprende una empresa española cuando va a África?

Para hacer negocios en África, lo prioritario es entender la cultura africana, conciliar los tiempos de África y de Europa. Las empresas europeas esperan resultados a corto plazo y, en África, el corto plazo no existe. Hay que aprender a conciliar estos dos 'timing'.

O sea, que se han enriquecido como empresa.

Nos ha enriquecido como empresa y aún nos queda mucho camino por recorrer.

Usted es ingeniera industrial, una carrera con la etiqueta de estudios de hombres. ¿Cuando estudió existía esa realidad o es una imagen que tenemos desde fuera?

Yo estudié hace muchos años. Éramos muy pocas mujeres. En mi clase, dos.

¿Notaban algún tipo de discriminación?

No existía ningún tipo de barrera.

¿Y cuando se incorpora a SATEC?

Tampoco. En esta vida hay que moverse por retos y saber afrontar los obstáculos que en el día a día aparecen. Si estamos convencidos de algo, debes saber llegar hasta el final, seas hombre o mujer. A las personas se nos valora por nuestro talento, sucede en general en el sector tecnológico.

¿Pasa lo mismo en África?

El choque cultural fue muy grande y requiere un aprendizaje. En África, ser mujer es un hándicap. Necesitas una superación día a día porque te enfrentas a cosas que son complejas cultural y socialmente.

¿Cómo se supera ese obstáculo?

En África, ser mujer es algo negativo, pero existe tal necesidad de tecnologías que, si presentas las soluciones que requieren, te terminan aceptando como interlocutora. Aunque no evita anécdotas.

¿Por ejemplo?

Me ha pasado estar negociando con doce hombres durante varias semanas y cuando, al final, alcanzas un acuerdo, ellos no te dan la mano para cerrar el pacto. Tiene que venir un hombre de mi equipo porque ellos no dan la mano a una mujer.

¿La familia le ayuda?

Sí. Ir a África tiene un impacto familiar indudable. La ayuda de la familia y de la empresa es fundamental.