El Comercio

El acusado abandonada la Audiencia solo tras el juicio.
El acusado abandonada la Audiencia solo tras el juicio. / P. LORENZANA

El acusado de abusar de sus sobrinas niega los hechos y apunta a una «venganza»

  • El corverano señala a su hermana, madre de las niñas, como responsable de una acusación «que buscaba echarme de casa»

El corverano acusado de abusar y agredir sexualmente a dos sobrinas de manera continuada durante años negó ayer los hechos ante la Audiencia Provincial de Oviedo y apuntó a una posible «venganza» como motivo para las acusaciones vertidas sobre él. El hombre, N. G. F., acudió solo al juicio, únicamente acompañado de su letrada, Ana María Trapiella, y antes de comenzar la sesión quiso dejar clara su postura.

«Yo no hice nada. Será una venganza porque mi hermana tenía ganas de que me fuera», decía a la puerta de la sección segunda de la Audiencia Provincial, tras explicar que convivía con las dos menores en la misma vivienda. Su abogada, que no quiso desvelar su línea de defensa, reclama para él la libre absolución mientras que la Fiscalía le pide veinte años de prisión por los dos delitos. La sesión de ayer se celebró a puerta cerrada dada la naturaleza del caso y de los delitos de los que se le acusa. Además, las dos jóvenes, hoy una tiene 20 años, declararon tras un biombo para no tener que verse las caras con su tío.

El acusado, su hermana y las dos jóvenes, por aquel entonces ambas menores de edad, vivían en el barrio de La Marzaniella, en Trasona, cuando se produjeron los hechos denunciados y que ayer fueron juzgados en Oviedo con la única acusación de la Fiscalía del Principado. «No hice nada y creo mi hermana estaba cansada de que estuviera allí con ellas porque no trabajaba. Es una venganza para que me fuera de su casa», insistía N. G. F. Al juzgado acudió, una vez iniciada la vista, una hermana del acusado y tía de las jóvenes, que acompañó al hombre tras su salida de la sala.

Durante la vista de ayer estuvieron presentes también peritos aportados por la Fiscalía. «Nosotros vamos a esperar a ver qué dicen los peritos y a ver qué pruebas presenta la Fiscalía. Queremos ver las conclusiones del informe psicológico al que fueron sometidas las niñas en su momento», señaló ayer Ana María Trapiella a la entrada de la Audiencia.

Tras la sesión no se dieron a conocer los pormenores de las declaraciones de ninguno de los testigos y ambas partes, Fiscalía y defensa, se mantuvieron firmes en sus peticiones, por un lado veinte años de prisión y por otro la libre absolución del acusado. El juicio ha quedado visto para sentencia que podría dictarse en el plazo de dos semanas.

Acusaciones

La Fiscalía sostiene que el acusado realizó tocamientos a una de sus sobrinas, nacida en 1996, desde que la menor tenía seis años hasta los doce. «A esa edad, en una fecha no determinada, y a pesar de que la niña ofreció resistencia, el procesado la tiró sobre una cama y mantuvo relaciones sexuales completas con ella», apunta el Ministerio Fiscal, que a este delito de agresión sexual suma también los supuestos abusos sexuales a los que habría sometido el corverano a otra de sus sobrinas, desde que ésta tenía cinco años hasta los siete. Estos abusos se habrían repetido hasta en nueve ocasiones.

El procesado ya cuenta con medidas cautelares, dictaminadas en de julio de 2014 por el Juzgado de Instrucción número 4 de Avilés, que le impuso como medida cautelar la prohibición de aproximarse a la menor y a su domicilio a menos de 300 metros y comunicarse con ella por cualquier medio en tanto en cuanto no recayese resolución judicial firme que pusiera fin al procedimiento.

Ahora la Fiscalía le pide catorce años de prisión por el delito de agresión sexual y otros seis por el de abusos sexuales. A esta pena se le suma la indemnización a las víctimas, que asciende a 14.000 euros. Por último, se reclama que se mantenga la orden de alejamiento pero que se aumente a 500 metros y que se mantenga durante diez años.