El Comercio

Benjamín Villaverde.
Benjamín Villaverde. / MARIETA

El director local Benjamín Villaverde probará suerte mañana en el Festival Alcine

Aunque la frase «lo importante es participar» suele ser una excusa para muchos, al escucharla en boca de Benjamín Villaverde adquiere una nueva dimensión. El director de cortometrajes amateur sigue haciendo malabarismos con los escasos recursos disponibles para dar rienda suelta a su pasión, cosechando el reconocimiento de numerosos críticos y colegas de profesión a su paso. Este sábado presentará su cuarto corto, 'Varadero', en el Festival Alcine, uno de los eventos más prestigiosos para los profesionales de este sector.

Tanto es así, que este informático en paro se medirá a nombres tan consagrados como el de Isabel Coixet, directora que compite en su misma categoría. Villaverde se tendrá que enfrentar a otros 32 participantes para intentar proclamarse ganador del certamen y hacer de 'Varadero' uno de los cortos preseleccionados para los Premios Goya. Pero como él mismo deja claro, su reconocimiento no son los galardones, «sino que jóvenes actores se pongan en contacto conmigo para trabajar desinteresadamente en mis proyectos, ese es realmente mi mayor premio».

Y es que, hasta la fecha, Benjamín Villaverde ha llevado a cabo todos sus cortometrajes con un presupuesto inferior a cien euros. «Lo que nos gastamos en cafés», bromea. ¿El secreto? Una buena idea y «mucha imaginación» para suplir las carencias técnicas. «Si trabajas bien esta parte, realmente no se aprecia la diferencia en pantalla respecto a una producción profesional», asegura el director. Esta afirmación cobra aún más veracidad repasando el currículum de Villaverde; sólo con 'Varadera' ha conseguido dos premios en Italia y uno en Marruecos, a los que hay que sumar los logrados por sus otros tres trabajos, 'Tacones', 'Le Future' y 'Peones'. Mañana en Madrid, el director intentará aumentar este espectacular palmarés personal.