El Comercio

Trabajos de retirada de hojas en el paseo de la ría.
Trabajos de retirada de hojas en el paseo de la ría. / MARIETA

Avilés destinará en 2017 un millón de euros a planes de empleo para crear 160 puestos

  • La financiación suma fondos propios, subvenciones del Principado y el DUSI

  • Habrá al menos seis líneas diferentes que llegarán a todo tipo de perfiles, tanto por edad como por nivel de formación

Después de un año en el que apenas ha habido oferta municipal de planes de empleo y otros programas de inserción laboral, el Ayuntamiento de Avilés reservará cerca de un millón de euros para diversas líneas de contratación y programas formativos vinculados a un contrato posterior en 2017. «No es todo lo que nos gustaría hacer en políticas activas de empleo, pero estamos razonablemente satisfechos», asegura el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa.

Este dinero permitirá dar una oportunidad laboral a un número de personas que oscilará entre las 160 y las 170, según las estimaciones que ha realizado el propio Ayuntamiento. Para ello se contará con fondos propios, pero también con dinero procedente de otras administraciones, desde la europea, a través del plan de Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado (DUSI), a la autonómica. El Ayuntamiento se presentará a todas aquellas convocatorias de los planes de empleo regionales que no supongan la obligatoriedad de realizar un contrato a estos trabajadores temporales bajo la modalidad de obra y servicio.

Acudirá, por ejemplo, a aquellas que buscan otorgar facilitar una primera experiencia laboral a titulados o a las que dan acceso a un certificado de profesionalidad. Al mismo tiempo, también pondrá en marcha un plan de empleo local. Entre ambas modalidades podrá llegarse a unas 63 personas, aunque las cifras definitivas dependen aún de la resolución que adopte el Principado sobre las distintas peticiones que le hagan llegar los ayuntamientos.

Las líneas serán múltiples y muy variadas, lo que permitirá llegar a un amplio abanico de parados, de distintas edades y perfiles formativos. Habrá oportunidades específicas para personas sin ningún tipo de titulación como para graduados universitarios, y en muchos casos se vincularán a planes de formación en materias específicas que resultan «estratégicas o de interés» para la ciudad y su tejido empresarial.

Así, por ejemplo, habrá un programa que ofrecerá un período de aprendizaje en el aula y seis meses de contratación en prácticas a través del propio Ayuntamiento para tres sectores muy concretos: el audiovisual, el turístico y la jardinería. Cada uno de ellos contará con una veintena de plazas, salvo el relacionado con el turismo, que se limitará a diez. En total, esta línea llegará a medio centenar de personas desempleadas.

Este programa significará un intento por repetir, aunque bajo otra fórmula, la extinta escuela-taller Marca Avilés, que durante años se encargó de realizar vídeos, publicaciones y productos multimedia para distintos departamentos municipales. «Tanto el propio Ayuntamiento como las empresas demandan este tipo de profesionales», señala el concejal.

Sectores estratégicos

Más allá de eso, el comercio y el turismo tendrán un gran protagonismo en las políticas activas de empleo del año que viene. Habrá otra línea que consistirá también en un período formativo y otro plenamente laboral pero que, al contrario del anterior, no supondrá una contratación por parte del Ayuntamiento, sino que éste otorgará a las empresas unas ayudas para contratar a los participantes. Habrá dos bloques diferenciados, uno de actividades auxiliares de comercio y otro de venta de productos turísticos. «Son sectores cada vez más importantes en la ciudad y que queremos potenciar», señala Campa, convencido de que esta nueva modalidad, muy diferente a los planes de empleo tradicionales, ya que implica directamente al tejido empresarial, «servirá para dinamizar este tipo de negocios». La intención es ayudar a los comercios a mejorar en calidad y, al mismo tiempo, «dar la oportunidad de formarse a las personas sin titulación».

Todas estas líneas se completarán con la que ya había sido anunciada y que permitirá a ocho personas trabajar en obras y reparaciones en los colegios de infantil y primaria del concejo a través de una encomienda de gestión a la Fundación San Martín, y otras veinticuatro plazas que se crearán gracias a subvenciones a entidades como la Fundación Laboral de la Construcción. De esta forma se impulsará también la capacitación en el sector de la construcción, especialmente lo referente a operaciones de fontanería, calefacción y revestimiento de fachadas. «Estamos viendo como crecen las licencias para obras de rehabilitación y este tipo de perfiles son necesarios», asegura Campa. También se estudiará poner en marcha otra línea relacionada con el sector del metal.

Para que las convocatorias de todos estos planes y programas se abran aún faltan unos meses. El primero que podría ponerse en marcha sería el relacionado con el turismo, que podría convocarse a finales de año, de modo que los beneficiarios habrán podido completar su formación cuando llegue el verano y comenzar a ocupar puestos de trabajo en plena temporada alta.

Inseguridad jurídica

La inseguridad jurídica de los planes de empleo regionales, a los que el Ayuntamiento ha decidido renunciar los últimos años, sigue existiendo, por lo que no se agotarán todas las subvenciones a las que Avilés podría optar. «Este año el Principado dio un paso importante pero, aunque ha habido cambios, aún debe haber más», explica el concejal de Promoción, que cree que «poco a poco podremos ir encajando las cosas para que en el futuro podamos volver a concurrir a estos planes».

Después de más de una década implantados en Asturias, los planes de empleo comenzaron a ser un quebradero de cabeza hacia el año 2010, cuando se produjo en Avilés la primera avalancha de denuncias de los trabajadores, aunque el goteo de sentencias contrarias a los intereses municipales, que obligaban a indemnizar o readmitir a los participantes una vez finalizado su contrato había sido una constante en los años anteriores.

Aquel año hubo que ejecutar incluso un ERE para despedir a algo más de un centenar de trabajadores procedentes de los planes que habían tenido que ser reinsertados en sus puestos por mandato judicial. Esto supuso un coste para las arcas municipales cercano al millón de euros y la primera renuncia a llevar a cabo un plan de empleo regional. Desde entonces se han puesto en marcha diversas iniciativas relacionadas con las políticas activas de empleo, desde contratos en prácticas a otras modalidades como las escuelas-taller y los talleres de empleo, que este año tampoco se han llevado a cabo debido a los problemas que presentaba la contratación de los monitores.

La complejidad de poder hacer un contrato de carácter temporal sin correr el riesgo de que un juez acabe convirtiendo a ese trabajador en fijo de plantilla, en las mismas condiciones que aquellos que han superado una oposición, ha mermado las iniciativas de empleo municipales en plena crisis económica y cuando más necesarias hubieran sido para las familias. Las nuevas fórmulas, como las ayudas a la contratación, tratado de paliar esta situación.

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