El Comercio

Ángel Retamar, ayer en el Niemeyer.
Ángel Retamar, ayer en el Niemeyer. / MARIETA

«El Big Data permite enfocar estrategias sanitarias y predecir riesgos cruzados»

  • El Centro Tecnológico de la Información desarrolla un proyecto para detectar desmayos en espacios confinados y otro con bipolares

  • Ángel Retamar. Responsable de Internet de las Cosas de Fundación CTIC

Ángel Retamar, ingeniero informático ovetense de 38 años, trabaja en la Fundación CTIC, donde es responsable de la Unidad de Intenet de las Cosas. Desde allí ha comenzado a trabajar aplicando el Big Data a proyectos de salud. Ayer acudió a la Semana Impulso TIC de Avilés para ofrecer una ponencia sobre esos programas que ahora mismo hay en marcha con participación asturiana.

-¿Cómo se puede explicar a los profanos lo que es el Big Data?

-Mmm. Es un conjunto de tecnologías que permiten aplicar técnicas matemáticas de análisis de datos a cantidades masivas, algo que hasta hace poco no se podía hacer. Es una técnica de organizar y programar los sistemas de información, sobre todo a base de juntar muchos ordenadores.

-¿Y para qué se está utilizando?

-Para multitud de cosas. Sin ir más lejos, en el buscador de Google, que busca en miles de millones de páginas en décimas de segundo, pero tambien hay sectores como la banca, en predicción de riesgos o análisis de las operaciones con las tarjetas para determinar los comportamientos de las personas. En salud sirve para enfocar las estrategias de cronicidad o predecir los riesgos cruzados de determinadas enfermedades.

-¿Está al alcance de cualquier empresa o solo de las grandes?

-De cualquiera. Solo hay dos barreras. La primera son los profesionales que lo manejan, porque las tecnologías son gratuitas, pero el recurso humano debe ser especializado. La otra es la adquisición de los datos, que puede suponer problemas cuando se necesitan dispostivos especiales o dependen de terceros.

-¿Cuándo comenzó la Fundación CTIC a desarrollar proyectos de Big Data?

-Trabajamos con análisis de datos desde hace tres o cuatro años. Los primeros proyectos fueron un análisis de actividad en personas mayores y otro de monitorización de plantas de energía solar.

-¿Las empresas están interesadas?

-Sí. Ahora mismo es una prioridad estratégica. Les interesa ver qué se puede hacer, porque a veces desconocen las posibilidades.

-¿Cómo funcionaba ese proyecto de mayores?

-Se desarrolló en Suecia y en Asturias. Las personas llevaban una pulsera que medía sus constantes, pero también se registraba la actividad física que realizaban en casa con una cámara, y todo ello estaba conectado a una red y con esos datos se generaban unos ejercicios personalizados acordes a las necesidades de la persona.

-La Fundación también está trabajado en un proyecto con pacientes bipolares con el Hospital Valle del Nalón.

-Sí. El proyecto está parado ahora mismo, pero de lo que se trata es de predecir los cambios en los ciclos de los pacientes a través de los datos de su actividad física, la calidad del sueño y las emociones.

-¿Qué otros proyectos tienen en marcha?

-Por ejemplo uno para detectar desfallecimientos de trabajadores que se encuentran en espacios combinados. También a través de pulseras.

-¿Es fácil conseguir financiación para todo esto?

-Sobre todo a través de convocatorias públicas. Lo complicado es sacarlas al mercado.

-¿El Big Data tiene límites?

-Claro. Siempre nos suelen preguntar por la inteligencia artificial, y los sistemas informáticos tienen que tener un contexto y aprenden dentro de él. Los ordenadores nunca van a tener pensamiento lateral.