El Comercio

Alegre, vivaz y algo coqueta

Tres palabras que bien definen a Esther Segovia. Alegre, porque la sonrisa nunca desaparecía de sus labios por más que el trabajo y las urgencias de una periodista impelan la entrega de textos para el visto bueno del redactor jefe y posterior envío a taller para su composición; vivaz, porque el estar atenta a la noticia, a sus protagonistas y al lugar, al momento en que se pueden producir, son esencia que configuran a una buena periodista, a una buena informadora. Nada es imposible. Nada se le ponía por delante. Y si añadimos el ser algo coqueta, tenemos el retrato de la que fue nuestra compañera de Redacción en los años intensos, apasionantes e integradores de la sociedad española tal y como fueron los de la Transición.

De baja estatura, con gafitas redondas, algo pecosa, habitualmente tocada con un pequeño sombrero del que sobresalía un cabello ligeramente rizado y con la sonrisa en los labios proyectaron una imagen que hoy, en la sentida y dolorosa despedida, se hace cliché imborrable de cuantos fuimos sus compañeros en esta su casa. Ni en los momentos más duros de su cruel enfermedad dejó de tener un recuerdo amable de su paso por LA VOZ.

Esther se ha ido sola. Lejos de la villa a la que dedicó los mejores años de su actividad profesional desde la atalaya de la información municipal, política, sindical y de todo aquel área que precisara su atención y mandato de sus superiores. Una todo terreno. Como ejemplo, el impresionante reportaje del accidente aéreo de Mejorada del Campo en la madrugada del 27 de noviembre de 1983 con un balance de 181 muertos cuando un Jumbo de Avianca se estrelló en la maniobra de aproximación a Barajas. Esther, que se había trasladado a Madrid por cuestión de exámenes, esperaba en la terminal su avión de regreso a Asturias. Y no lo pensó dos veces. De Barajas a Mejorada. Información ‘in situ’ y fotos de la catástrofe. Valor de ley.

Hoy, en la despedida, sobran las palabras, nos queda el recuerdo, también, porque es obligado decirlo, el corazón entristecido.

Que la tierra te sea leve, Esther.