El Comercio

El cierre no tendrá impacto en los tráficos portuarios, sin cok desde noviembre de 2012

El cierre de las baterías de cok no tendrá impacto alguno sobre los tráficos portuarios. Aunque durante años ArcelorMittal exportó vía marítima los excedentes, la realidad es que la última partida de cok siderúrgico se fletó en 2012, 38.000 toneladas con destino a México. Desde entonces no se ha movido ni una tonelada a través del puerto.

Las exportaciones se iniciaron en 1997, 10,1 toneladas embarcadas en el buque griego 'Polykaris' con destino a Gran Bretaña, y se mantuvieron durante los quince años siguientes, con una media superior a medio millón de toneladas anuales, aproximadamente el 10% de los tráficos totales, hasta sumar un total de 8.155.56 toneladas. El punto álgido se alcanzó en 2006, cuando se facturaron 928.436. El volumen se mantuvo en 2007 -907.808 toneladas- y cayó en picado a partir de 2008. Al año siguiente tan solo se movieron 66.313 toneladas para cerrar en capítulo en 2012 con las 38.000 referidas toneladas, en una única partida.

Desde entonces «todo el cok que se produce aquí se consume aquí», explica el presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega. A su juicio, el cierre de las baterías «supone una nueva oportunidad para Avilés. Hablamos de unas instalaciones obsoletas que provocan muchos problemas medioambientales y que ya se sabía desde hace años que tenían fecha de caducidad». El hecho de que las ArcelorMittal haya decidido remodelar las baterías de Gijón y no las de Avilés «no puede entenderse como una mala noticia. Es una inversión millonaria que evidencia que la empresa redobla su apuesta por Asturias», destacó Rodríguez Vega.

El espacio industrial que quedará disponible una vez se desactiven las baterías y se complete el desmontaje de las instalaciones y la limpieza del terreno «abre nuevas perspectivas de futuro en un escenario en el que ya se esta trabajando». Rodríguez Vega se refirió al Polo del Acero, al Parque Científico y Tecnológico Avilés-Isla de la Innovación y al conglomerado de empresas que se ha formado en el entorno.

«La industria está cambiando, las nuevas tecnologías cada vez tienen más peso en las empresas y en Avilés tenemos centros industriales y de investigación importantes y un polo del acero que pueden ofrecer muchas cosas. El cierre de baterías hay que afrontarlo como una nueva oportunidad que hay que aprovechar», reiteró Rodríguez Vega, que solicitó a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, la SEPI, propietaria del terreno, que realice un «esfuerzo» para que el terreno esté en condiciones de ser ocupado por nuevas empresas en el menor espacio de tiempo posible.

En cuanto a los tráficos portuarios, «todo lo que sean oportunidades de actividad económica para Avilés y para el resto de Asturias es una buena noticia para el puerto», concluyó el presidente de la Autoridad Portuaria de Avilés.