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Las cimentaciones en la costa comarcal, donde abundan los sedimentos marinos, deben ser más profundas que en el interior.
Las cimentaciones en la costa comarcal, donde abundan los sedimentos marinos, deben ser más profundas que en el interior. / MARIETA
  • El ovetense Luis Díaz estudia en su tesis doctoral las características del subsuelo avilesino

Al mérito de llevar a cabo la elaboración de una tesis doctoral hay que sumarle el de hacerlo sobre un entorno con el que se está poco familiarizado. Es el caso del ovetense Luis María Díaz, quien durante cuatro intensos años ha trabajado en la construcción de un estudio relativo a la geología y geotermia del subsuelo de Avilés y Comarca. «No me había ocupado antes de otro proyecto sobre la ciudad, pero me trasladaron la necesidad de contar con un análisis de estas características y decidí basar mi tesis en ello», explica el futuro doctor.

Sobre Gijón y Oviedo, las otras dos grandes ciudades asturianas, ya existen publicaciones similares que investigan el pasado y las características del suelo, tema que ahora desarrolla Díaz en el caso avilesino. Durante este tiempo, el investigador ha combinado los resultados obtenidos mediante dos metodologías, divididas a su vez en dos fases o etapas: la campaña de campo, donde salió a recolectar muestras sobre el propio terreno, y la elaboración de una base de datos geológicos y geotérmicos mediante el novedoso Sistema de Información Geográfica (SIG).

«La colaboración por parte tanto de las instituciones públicas como de las empresas privadas ha sido inmejorable, me han proporcionado sin problema todos los documentos a los que pedí acceso», apunta el ovetense. Así, el pasado viernes fue capaz de presentar ante un tribunal de la Universidad de Oviedo un impreso de cientos de páginas con información clara, precisa, contrastada y con el añadido de mapas ilustrativos de las diferentes realidades presentes en el subsuelo de Avilés. «Estaba muy nervioso, suerte que el tribunal estuvo colaborativo», bromeaba ayer el joven, visiblemente más tranquilo y con voluntad de exponer de nuevo las conclusiones de su trabajo a este periódico para el conocimiento general de todos los avilesinos.

Lo más destacable del terreno de la comarca es la variedad de materiales presentes, que se remontan a los cuatrocientos millones de años de historia (era Paleozoica) y que llegan hasta la actualidad, con abundantes añadidos artificiales y los sedimentos que día a día se depositan en las zonas marinas. «Avilés está muy condicionada por su emplazamiento junto al mar, los terrenos cercanos a la ría están en constante erosión», comenta Díaz. Precisamente los materiales más recientes se encuentran en esta zona y en el centro de la ciudad, mientras que los más antiguos se alejan hasta la frontera con los concejos vecinos del interior.

En el mapa geológico de Avilés elaborado por el investigador abunda el color rojizo, atribuido a las Permotrías, un tipo de roca muy presente en toda Asturias. «Es muy característica de la zona, pero por desgracia proporciona poca estabilidad y por eso hay riesgo de taludes», subraya al recordar el deslizamiento que se produjo hace unos años en la zona del centro comercial de La Carriona. Este episodio afectó a los vecinos de la zona y obligó al desembolso de más de 150.000 euros por parte del Ayuntamiento para proceder a las obras de contención del talud.

Otro de los apartados de la tesis de Luis María Díaz explora los terrenos cercanos a los numerosos ríos avilesinos; la mayoría fueron canalizados en su momento, hecho que el investigador aún no se atreve a valorar. «Los efectos de cualquier fenómeno natural tardan muchísimos años en comenzar a apreciarse, por lo que es difícil determinar el cauce futuro de estas edificaciones», esclarece. Sí parece claro que estas obras ayudaron a paliar la acumulación de sedimentos de mala calidad en las zonas anexas a estos caudales de agua.

Un elemento muy interesante recogido en la tesis es la presencia de la falla de Ventaniella, que comienza su recorrido en el río Duero -Burgos- para llegar hasta el Cañón de Avilés. No obstante, Díaz transmite un mensaje de tranquilidad cuando apunta a la poca actividad registrada en los últimos años en torno a esta fractura de terreno. «Por lo general, la ciudad tiene un riesgo prácticamente nulo de sufrir las consecuencias de una sacudida sísmica», tranquiliza. El punto conflictivo más cercano es Lugo, ciudad que en 1997 registró un seísmo de 5,3 grados.

Díaz se muestra igualmente tranquilizador cuando habla de los efectos de la erosión y los cambios en el terreno en el caso de las edificaciones ya asentadas. Aunque uno de los mapas que incluye en su tesis refleja la adecuación por zonas de emprender nuevas obras, el investigador recalca que «son simplemente datos orientativos y en ningún caso quiere decir que en las áreas de riesgo o desaconsejables esté prohibido construir». Así, la leyenda del plano es un indicador de la necesidad de tomar más o menos precauciones a la hora de asentar los cimientos.

«Si empezamos a rescatar proyectos, nos damos cuenta de que las naves y polígonos levantados en torno a la ría fueron diseños muy costosos económicamente, lo que se explica por la necesidad de excavar hasta muy hondo para consolidar las raíces de los edificios», expone Díaz. Es el mismo caso que se puede encontrar en el entorno de Salinas, donde las construcciones tuvieron que suplir la mala calidad del suelo por los efectos de la sedimentación marina.

El autor de la tesis insiste en todo momento en contemplar la ambigüedad de algunos términos y resoluciones, ya que su campo de actividad, la geología, está en constante adaptación y movimiento debido al propio desarrollo de los acontecimientos en el presente. «Es igual que el tema del cambio climático, el deshielo es un proceso natural de la naturaleza que se da cada cierto tiempo, independientemente de que los seres humanos con sus acciones lo aceleren», ejemplifica.

Luis Díaz concluye con la reflexión de que, en comparación con otros, el subsuelo de Avilés «no es el ideal» en cuanto a las posibilidades de urbanización. Sin embargo, defiende la realización de estudios geológicos en profundidad «para adelantarse a estos hándicaps», motivo por el que intentará editar y publicar su estudio en el mercado a la mayor brevedad posible.