El Comercio

Monteserín pide que empresas innovadoras y tecnológicas ocupen el suelo de las baterías

Vista de las baterías de cok y del PEPA desde la zona de El Quirinal, con el casco urbano de la ciudad en primer plano y la actividad industrial al fondo.
Vista de las baterías de cok y del PEPA desde la zona de El Quirinal, con el casco urbano de la ciudad en primer plano y la actividad industrial al fondo. / MARIETA
  • UGT celebra que la remodelación de las de Gijón «garantiza la continuidad de ArcelorMittal treinta o cuarenta años»

  • La alcaldesa de Avilés asegura que tendrán que integrarse en el PEPA y en la Isla de la Innovación

Más de sesenta años después de su encendido, en febrero de 1956, las ya obsoletas baterías de cok de Avilés inician la cuenta atrás hacia su definitivo apagado. ArcelorMittal ha confirmado su decisión de desactivarlas una vez entren en servicio las de Gijón, paralizadas desde 2013 a la espera de que se complete una renovación integral. El resultado serán unas instalaciones modernas y eficientes a la vez que menos contaminantes, aunque también con menor capacidad productiva, 1,1 millones de toneladas anuales frente a los 1,4 que pueden alcanzar las de Avilés. La fecha aún no se ha precisado, si bien todo indica que la espera no se prolongará más allá del ya cercano 2020, quizá ya en 2019.

Las baterías de Avilés se asientan en una extensión de unos 400.000 metros cuadrados que ArcelorMittal ocupa en régimen de alquiler. Una vez cese la actividad el terreno regresará a manos de su propietario, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, la SEPI, integrada en el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, sin que hasta la fecha se haya aclarado a quién corresponde la ardua tarea de desmontar las instalaciones y descontaminar el suelo, proceso que con toda seguridad requerirá años. El caso es que una vez se libere Avilés contará con 400.000 metros cuadrados de suelo industrial anexos al Parque Empresarial Principado de Asturias.

La alcaldesa, Mariví Monteserín, reclamó ayer que una vez que los terrenos queden expeditos «acojan actividad productiva, innovadora, tecnológicamente avanzada, medioambientalmente sostenible y generadora de empleo cualificado para que sigan siendo generadores de empleo y de actividad económica».

Con tal fin «han se incorporarse necesariamente al Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) y al Parque Científico y Tecnológico Avilés Isla de la Innovación», donde ya se asientan empresas de alto valor tecnológico y dos centros de investigación de reconocido prestigio, el de la propia ArcelorMittal y el Instituto Tecnológico de los Materiales, el ITMA. «El objetivo es acoger nueva actividad productiva innovadora y tecnológicamente más avanzada, más sostenible medioambientalmente y generadora de empleo cualificado a imagen de otras empresas y centros de investigación que ya forman parte de este espacio», subrayó ayer la alcaldesa.

El cese de actividad de las baterías de cok de Avilés no acarreará medidas traumáticas a los más de cuatrocientos trabajadores que a día de hoy atienden las instalaciones. La mayoría serán trasladados a las nuevas baterías de Gijón y el resto serán destinados otras dependencias de la empresa, según se ha comprometido la multinacional ante los sindicatos.

Monteserín también se refirió ayer a este capítulo. «Es imprescindible que el cese de actividad no tenga consecuencias sobre el empleo y que sus trabajadores sean recolocados, como ya está siendo negociado entre la empresa y los representantes de los trabajadores», a quienes trasladó todo su «apoyo y respaldo en este proceso de salvaguarda de los puestos de trabajo y de la actividad en el conjunto de las instalaciones avilesinas». En este sentido, la alcaldesa expresó ayer su satisfacción «por los buenos datos de producción del primer semestre y por la buena marcha de las obras de modernización de la acería LD-III».

Las baterías emplean carbón como materia prima para producir cok, el combustible que alimenta los hornos altos, un proceso que dadas sus características y lo obsoleto de las instalaciones genera un fuerte impacto ambiental, especialmente en forma de benceno, del que Avilés se verá libre. Una vez remodeladas las de Gijón, por contra, se adaptarán a las nuevas medidas exigidas por Bruselas, mucho más restrictivas en lo que a emisiones contaminantes se refiere, por lo que su impacto será considerablemente menor.

Serán unas baterías «más modernas y eficientes y respetuosas con el medio ambiente», resume Iñaki Malda, secretario comarcal de UGT, que ve con buenos ojos la decisión de ArcelorMittal. Las nuevas baterías «suponen una inversión de 140 millones de euros, la mayor desde que Mittal compró Arcelor, que garantiza que mantendrá aquí su actividad durante treinta o cuarenta años más. Y hablamos de la principal industria de la región, de una empresa que genera no solo mucho empleo, sino empleo digno y de calidad».

Nuevo escenario

También hace hincapié en que el escenario que ahora se perfila «es radicalmente diferente al que se dibujaba hace tan solo cuatro años. Entonces se hablaba de cierres parciales mientras que ahora en determinados productos y en resultados somos un referente para otras plantas de la empresa. Ahora se fijan en Asturias».

Malda considera intrascendente que la capacidad productiva de las futuras nuevas baterías de Gijón sea ligeramente inferior a las de Avilés. «Es cierto que van a producir un poco menos, pero la empresa tiene previsto contrarrestarlo con un mayor consumo de carbón por tobera, que es más barato y menos contaminante. Medioambientalmente va a ser otra historia, muy diferente», subrayó el secretario comarcal de UGT en Avilés.

Si bien el cierre de las baterías de Avilés «no va a suponer ninguna pérdida de empleo, ya que los trabajadores serán destinados a Gijón o a otras dependencias fabriles», Malda admitió al mismo tiempo que «Avilés se va a quedar sin 400 puestos de trabajo». En este sentido dejó un mensaje para navegantes. «Espero que esos que durante los últimos años han estado tan activos solicitando el cierre de baterías muestren ahora el mismo empeño a la hora de reclamar que se repongan esos puestos de trabajo».

Malda solicita a la empresa que «supla esa pérdida de empleo local con la apertura de nuevas líneas» y apela directamente a la de prepintado. «Se cerró hace unos años por decisiones más políticas que empresariales, pero en Europa el negocio de chapa pintada se está recuperando y es el momento de reabrirla. Es una instalación tecnológicamente desarrollada y mucho más limpia que generaría nuevos puestos de trabajos menos agresivos que los de baterías».

El secretario comarcal de UGT Avilés mostró su confianza en que ArcelorMittal acometerá «más pronto que tarde» nuevas y fuertes inversiones en Asturias. «Remodelar media acería no tiene demasiado sentido. Lo lógico es que la empresa anuncie un nuevo paquete de inversiones tan grande como el actual, y estoy convencido de que va a ser así»,. auguró.

Por último, se refirió al futuro uso que podría conferirse al terreno industrial que ocupan las baterías de cok de Avilés. «La empresa no está por la labor de derribarlas, y recuperar el suelo requiere un tratamiento muy especial. Tendrán que llegara un acuerdo con la SEPI, el propietario», concluyó el secretario comarcal de UGT en Avilés.

Mala noticia para CC OO

Desde CC OO la perspectiva es diferente. «Para nosotros, que se cierre una instalación con más de seiscientos trabajadores nunca puede ser una buena noticia. El autoabastecimiento de cok es de vital importancia para la viabilidad des instalaciones de ArcelorMittal en Asturias, por lo que antes de desactivar las baterías de Avilés habría que asegurarse que las de Gijón producen lo necesario. Su capacidad será de 1,1 millones de toneladas y hacen falta 1,4, por lo que habría que importar. Lo que pedimos es que no se den saltos en el vacío», manifestó José Manuel Castro, secretario general de la sección sindical de CC OO en Arcelor.

El acento lo pone en el empleo. «Entre fijos y eventuales las baterías de Avilés dan trabajo a 600 personas, y en Gijón solo serán necesarios la mitad. Es cierto que no habrá bajas traumáticas y que el resto podrá recolocarse en otras instalaciones, pero a costa de la futura entrada de personal eventual. El cierre de baterías supondría la pérdida de empleo neto y de tejido industrial que habría que recuperar».

Castro solicita la apertura de nuevas líneas, y al igual que Malda alude a la de prepintado. «Arcelor se va a gastar nueve millones de euros en trasladar una de Grecia a Rumanía, cuando aquí hay una en perfecto estado». Desde el punto de vista medioambiental, «aunque desapareciesen las baterías seguiría habiendo industria, tráfico y otros focos de contaminación. No acabamos de entender por qué se pone siempre el foco en ArcelorMittal. Lo que hay que hacer es vigilar por el estricto cumplimiento de la normativa y cuando se vulnere, sancionar».

Castro declinó pronunciarse sobre el uso al que podría destinarse el terreno que ocupan actualmente las instalaciones porque, según dijo, hacerlo «significaría implícitamente admitir que vamos a perder la batalla por recuperar las baterías de Avilés. Sabemos que hay presiones por parte de determinados grupos para que no se remodelen, pero no podemos jugar con el futuro, y el de la siderurgia pasa por tener baterías», terminó el secretario general de la sección sindical de CC OO en Arcelor.

Prudencia en el PP

El Partido Popular también se manifestó ayer sobre el asunto. Lo hizo a través del portavoz del grupo municipal, Carlos Rodríguez de la Torre, que tras valorar positivamente «la apuesta de ArcelorMittal con Asturias, materializada a través de inversiones millonarias que aseguran su continuidad», pide prudencia.

«El cierre de las baterías de Avilés es una decisión empresarial que hay que respetar. Es un tema que preocupa, pero hay que esperar a ver qué decisiones adopta la multinacional». Si finalmente, como ya ha anunciado la empresa, la decisión es cerrarlas, «liberaría un suelo que tiene mucho valor empresarial y que abriría grandes oportunidades económicas, pero aunque parece que baterías ya tiene fecha de caducidad hay que esperar», recalcó Carlos Rodríguez de la Torre.

Arcelor prevé iniciar antes de fin de año los trabajos de remodelación integral de las baterías de Gijón.