El Comercio

Travesía entre fauna marina

Los excursionistas tuvieron la suerte de avistar tres ejemplares de delfín común, una especie que normalmente no se deja ver en esas condiciones de agua.
Los excursionistas tuvieron la suerte de avistar tres ejemplares de delfín común, una especie que normalmente no se deja ver en esas condiciones de agua. / FOTOS: ROBERTO MENÉNDEZ
  • Mavea realizó ayer una salida al Cañón de Avilés marcada por el fuerte oleaje

Las expectativas de poder realizar ayer la salida en barco programada pesaron más que el temor por la lluvia y el fuerte oleaje para los miembros del grupo ornitológico Mavea, que ya se vio forzado a suspender la primera excursión planificada para el día 1 de este mismo mes. Roberto Menéndez, uno de los responsables y marinero muy experimentado en este tipo de viajes, reconoció ayer tras pisar tierra firme que incluso él había sufrido las consecuencias de un trayecto «muy movido» para llegar al destino, a unas doce millas de distancia en dirección Norte hasta llegar al Cañón de Avilés.

«Por suerte, una gran parte de los participantes no había venido nunca con nosotros y disfrutaron al máximo de la experiencia aunque las condiciones distasen mucho de ser las ideales», explicaba un Menéndez aún mareado. Mavea juntó a un grupo de diez aventureros, de los que aproximadamente la mitad no se habían embarcado antes en un trayecto similar para contemplar de cerca la naturaleza. «Dentro de lo que cabe, fuimos muy afortunados porque avistamos tres delfines comunes, lo que es muy raro dada la meteorología», señala el responsable. El hallazgo de cetáceos se limitó a estos ejemplares, pero sí asistieron al despliegue de una gran variedad de aves y otras criaturas marinas.

Roberto Menéndez incluye en la lista de especies divisadas las gaviotas comunes, tridáctilas, cabecinegras, negrones comunes, alcas (visualmente muy parecidos a los pingüinos), págalos grandes y parásitos y pardelas baleares, sombrías y capirotadas. «Es una relación bastante acorde a las condiciones que nos hemos encontrado, desafortunadamente no hemos visto nada fuera de lo común más allá de los delfines», apunta Menéndez, para quien, a semejanza del resto de veteranos, la salida no supuso una fecha para recordar.

En cualquier caso, la expedición era reservada para valientes, no sólo por el mal tiempo, sino también por la duración; los participantes se citaron en el puerto deportivo de Avilés poco antes de las nueve de la mañana y, pese a que sabían que no iban a emprender una ruta fácil, mantuvieron la duración de la misma en ocho horas. Los diez excursionistas y la tripulación llegaron a puerto pasadas las 16.30 horas. «Hubo una persona que se mareó mucho a la ida y temimos que pudiese suponer un problema, pero finalmente pudo salir adelante y a la vuelta todos estuvimos mucho más relajados», confiesa Menéndez.

El material fotográfico obtenido durante la jornada tampoco es reseñable sobre todo por el valor de obtenerlo en unas condiciones meteorológicas adversas, lo que refleja a su vez la bravura y belleza de la mar en el Cantábrico asturiano. «Hemos podido capturar bastante al detalle el movimiento del oleaje en alta mar, lo que es impresiona mucho», señaló uno de los responsables de la salida.

«Para nosotros es muy agotador controlar todo durante casi ocho horas, pero a nivel personal es muy enriquecedor», resaltó finalmente Menéndez. Los miembros de Mavea tendrán apenas una semana para recuperarse de esta salida hasta afrontar la siguiente el día 13 de este mes, para la que ya han agotado las inscripciones al llenar al máximo la capacidad de su barco.