El Comercio

Cambios en los límites de velocidad y líneas continuas para reducir la elevada siniestralidad

Pese al enorme cambio que supuso para Avilés sacar la mayor parte del tráfico pesado del centro de la ciudad, además de vehículos particulares que evitaban cruzar la calle del Muelle y la avenida de Los Telares en el trayecto, la Variante siempre cargó con la gran lacra de su elevada siniestralidad. Un trazado sinuoso, una velocidad quizás excesiva, y adelantamientos en malas condiciones de visibilidad y una señalización deficiente en sus primeros momentos fueron el caldo de cultivo para un sinfín de accidentes que se fueron sucediendo a lo largo de los años.

Inicialmente podía circularse a 100 kilómetros por hora, además de permitirse los adelantamientos en buena parte de la vía rápida. Las continuas colisiones motivaron la revisión de estas medidas, y se limitó a 80 kilómetros por hora la velocidad de circulación además de pintarse una doble línea continua a lo largo de todo el trazado. La peligrosidad disminuyó de forma notable, aunque siempre siguieron registrándose víctimas mortales. Los momentos más duros se vivieron en los noventa. Tanto en 1993 como en 1998 fallecieron nueve personas en la Variante.

La apertura de la A-8, con la consiguiente disminución de tráfico, trajo consigo la posibilidad de volver a circular a 100 por hora, como al principio, aunque la línea discontinua no volvió a recuperarse. Los últimos siniestros mortales ocurrieron en octubre de 2013 con pocos días de diferencia y en circunstancias muy similares, al empotrarse los turismo de los fallecidos contra sendos camiones.