El Comercio

El párroco de Versalles, agredido en la iglesia por antiguos miembros del coro

Alfonso Abel Vázquez explicaba ayer los detalles del incidente en la iglesia de Versalles.
Alfonso Abel Vázquez explicaba ayer los detalles del incidente en la iglesia de Versalles. / JOSÉ PRIETO
  • «Fue una situación más propia de un campo de fútbol griego que de una parroquia, me rodearon diez u once personas», denuncia Alfonso Abel tras recibir el alta en el hospital

«Fue una situación más propia de un campo de fútbol griego que de una parroquia», apuntaba ayer Alfonso Abel Vázquez, párroco de Versalles, sobre el insólito episodio que tuvo lugar al mediodía tras la finalización de la misa de la una en la Parroquia de Cristo Rey. El religioso fue agredido, según su denuncia, por antiguos integrantes del coro parroquial, colectivo que precisamente el pasado viernes presentó su nuevo proyecto, el Coro Magnificat, en la iglesia vieja de Sabugo.

«Cuando terminó la ceremonia, un grupo integrado por antiguos miembros del coro se hizo con el micrófono aprovechando que yo ya me había ido y comenzaron a verter mentiras sobre mí», explicaba ayer el religioso a este periódico. Tras recibir el aviso, Alfonso Abel volvió a la capilla con la voluntad de «aclarar las cosas», lo que acabó convirtiéndose en el comienzo de una trifulca. «De repente me agarraron por el cuello y, antes de que pudiese reaccionar, me vi rodeado por un grupo de diez u once personas», recuerda.

«Algunos empezaron a golpearme y otros aplaudían y vitoreaban a quienes me propinaban puñetazos y patadas», prosigue el cura a la vez que comenta en tono jocoso «la valentía» de actuar en grupo. «Lo más penoso de toda la situación fue que había niños presentes y muchos lloraban porque no entendían qué sucedía», lamenta Abel. El párroco pudo zafarse del linchamiento, momento que aprovechó para llamar al 091. «Por suerte los agentes de la Policía Nacional llegaron enseguida y pudieron establecer la calma, les estoy muy agradecido por ayudarme», expresa.

No obstante, y pese a la pronta actuación de los agentes, el párroco tuvo que desplazarse al Hospital San Agustín, donde le realizaron varias pruebas para determinar el alcance de la agresión. El diagnóstico es claro: «una contractura cervical y hematomas en el cuerpo». Con los informes médicos en la mano, Alfonso Abel Vázquez se dirigió a comisaría para presentar la denuncia. «Llevaré el tema por la vía judicial, las cosas no se solucionan con violencia», recalca el párroco, quien asegura que «ya hay dos identificados».

Conflicto del pasado

Aunque el enfrentamiento tuvo su máxima expresión ayer, el conflicto entre el párroco y el Coro de Cristo Rey se remonta al pasado. «Ellos dicen que yo no les dejo actuar en la iglesia, pero eso es completamente falso», se defiende Abel. «Lo que ocurre es que al constituirse como una nueva agrupación, que implica a su vez nuevos estatutos, tienen que dejar de tener la denominación de 'parroquial', cosa que yo intenté explicarles en su momento sin que ellos entrasen en razón y que ahora ha provocado este estallido de violencia», añade.

En su primera aparición como Coro Magnificat, que tuvo lugar durante un concierto celebrado el pasado viernes en la iglesia vieja del Carbayo en Sabugo, este colectivo se presentó como «un conjunto que se nutre de varias fuentes musicales, la más importante la de los integrantes del Coro Juvenil de la Parroquia Cristo Rey de Versalles y otros miembros del Coro de Adultos de la misma iglesia». Ahora habrá que esperar a conocer las consecuencias de la denuncia presentada por Alfonso Abel Vázquez para ver cómo acaba un conflicto que no parece haber encontrado su fin tras el episodio violento de ayer.