El Comercio

La Variante cumple 25 años de servicio con incógnitas sobre su futuro a medio plazo

Imagen actual del viaducto de la Variante de Avilés que transcurre junto al Pabellón de Exposiciones y Congresos de La Magdalena.
Imagen actual del viaducto de la Variante de Avilés que transcurre junto al Pabellón de Exposiciones y Congresos de La Magdalena. / MARIETA
  • A la espera de la Ronda Norte, Fomento reclama que el Principado asuma su titularidad, pero la administración regional exige resolver antes el ruido en Trasona

Hoy es infrecuente ver camiones pesados por el centro de Avilés, cruzando Llano Ponte o la calle del Muelle, pero hace exactamente 25 años era una imagen de lo más habitual. Todo cambió el 5 de noviembre de 1991, el día que se inauguró la Variante avilesina. Atravesar la ciudad dejó de ser necesario para circular en sentido Galicia o Gijón, liberando las calles de ruido y polvo. «Estábamos obsesionados con sacar del centro urbano todo el tráfico intenso y pesado que iba a Galicia o venía de esa dirección», recuerda quien ocupaba entonces la alcaldía de Avilés y hoy preside la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega.

El beneficio fue inmediato y, la misma tarde de la apertura comenzaban a notarse los primeros efectos, con una Variante llena de coches y el centro de la ciudad notablemente despejado. Para ello fue necesaria una inversión de 2.744 millones de pesetas, es decir, alrededor de 16,5 millones de euros y tres años de obras. Cada kilómetro de aquel primer tramo costó cerca de tres millones de euros, necesarios para levantar dos viaductos en San Cristóbal, otros dos sobre Santa Apolonia y La Magdalena, dos puentes sobre la autopista A-8 y un paso bajo las vías de FEVE, además de las intersecciones.

Lo complicado, no obstante, había sido llegar hasta allí. «Era una obra complicada que afectaba a municipios relativamente pequeños como Avilés y Castrillón, que siempre tuvieron difícil encontrar un hueco para sus necesidades en los Presupuestos Generales del Estado», señala Rodríguez Vega, que incide en que, desde aquel camino alternativo a la N-632 por el centro de Avilés y la Arteria del Puerto, que también se ejecutó en aquella época, no se ha vuelto a acometer una inversión de esas características en la ciudad.

La Variante fue todo un hito que se completó al año siguiente con la apertura del segundo tramo, el que discurre entre La Vegona y Vegarrozadas, aunque desde el mismo proyecto existían dudas sobre si la carretera tendría el suficiente ancho para soportar todo el tráfico que se preveía. El mismo día de su inauguración se hablaba ya de puntos negros. LA VOZ DE AVILÉS publicó un artículo el 6 de noviembre de 1991 en el que se detallaban todos los peligros que entrañaban aquellos primeros seis kilómetros y medio de Variante, con sus pronunciadas curvas y los defectos en la señalización y la iluminación.

Los «puntos negros» de la variante parecían radicar en los enlaces de Buenavista y La Vegona, donde había que reducir mucho de velocidad en muy poco espacio y las señales no advertían de las salidas a una distancia prudencial para no sorprender a nadie. Otro de los defectos era la supresión de los carriles de aceleración tanto a la entrada como a la salida de la autopista Y.

58 víctimas mortales

El primer accidente se produjo, no obstante, en Los Canapés, una de las zonas que soportaba un tráfico más intenso. Fue un choque por alcance que no revistió gravedad. No puede decirse lo mismo, sin embargo, de otros muchos golpes que siguieron a aquel. La Variante se convirtió en uno de los puntos negros de las carreteras del Principado, y en sus 25 años de existencia se contabilizan ya 58 personas fallecidas en algunos de sus pocos más de diez kilómetros, además de innumerables heridos.

La siniestralidad se redujo de manera significativa cuando la Variante dejó de ser la principal vía de comunicación hacia Galicia, al abrir los tramos de la A-8 entre Tamón y Vegarrozadas en el año 2005. La afluencia de tráfico disminuyó de forma muy significativa y, con ella, el número de accidentes. La construcción de los accesos al puerto por la margen izquierda de la ría, la conocida como Ronda Norte, debería contribuir a despejar aún más esta carretera, pero el proyecto lleva años en el cajón a la espera de concretar un trazado definitivo y contar con dinero para su ejecución.

El Principado y Fomento habían alcanzado un acuerdo por el que la administración autonómica construiría los accesos al Parque Empresarial Principado de Asturias y redactaría el proyecto de la Ronda Norte. Fomento, por su parte, debería encargarse de ejecutar esa nueva vía. Sería el Principado el que, además, asumiría la titularidad del tramo de la Y desde el enlace con la A-8 existente a la altura de Silvota y de la Variante en su tramo desde Avilés a Salinas. La Variante debería convertirse, pues, en una carretera regional y, de hecho, el Ministerio ya ha instado al cambio de titularidad. El Principado, no obstante, exige resolver antes el problema del ruido en Trasona, un asunto sobre el que Corvera prepara una demanda contra el Ministerio.