El Comercio

Zona de La Maruca en la que la Ronda Norte conectará con el puerto de Avilés.
Zona de La Maruca en la que la Ronda Norte conectará con el puerto de Avilés. / MARIETA

Un acuerdo que puso fin a más de una década de discusiones

La elección del trazado de la futura carretera de acceso al puerto puso fin a más de una década de discusiones entre partidos políticos y administraciones implicadas. La alternativa escogida fue la denominada número dos de las contenidas en el Estudio Informativo y de Impacto Ambiental, es decir, la alternativa norte por Avilés, en consonancia con la postura manifestada por escrito por el Ministerio de Fomento, que es quien ha de ejecutar las obras una vez que el proyecto esté elaborado al estar así acordado y tratarse de un acceso a un puerto de interés general del Estado. El Principado, por su parte, aprobó un gasto de 499.645,30 euros para contratar la redacción del proyecto, con un plazo máximo de ejecución de doce meses tras la firma del contrato.

Con 3,9 kilómetros, el trazado arranca en la carretera Nacional 632, en el enlace de La Vegona, que sería remodelado. A partir de ahí avanza entre terraplenes y desmontes tras pasar bajo la N-632 y atravesar por un túnel de 880 metros los núcleos de El Campo y So la Iglesia. A la salida, discurre en paralelo al camino del Picalón y lo cruza por debajo. Seguidamente, tras atravesar el extremo norte de las explotaciones de áridos, cruza la avenida de Lugo (antigua N-632) y la línea de tren mediante un viaducto, salva el río Raíces y gira hacia el Este, zona en la que ya empalma con la Travesía de la Industria, en Avilés, que conecta con las instalaciones del Puerto y la zona industrial.

La alcaldesa de Castrillón, por su parte, defiende que el trazado discurra por la margen derecha de la ría, obstáculo que habría que salvarse mediante un puente o un túnel, y conecte directamente con la Autovía del Cantábrico. «La Variante no aguantaría ese tráfico. Lo inteligente es llevarlo hacia las afueras y canalizarlo directamente hacia la autopista», sostiene Triguero.