El Comercio

Alfonso Abel Vázquez, el domingo en la sede parroquial.
Alfonso Abel Vázquez, el domingo en la sede parroquial. / JOSÉ PRIETO

«No pegamos al cura, él me agarró a mí y me llamó maricón», defiende el director del coro

  • «Es falso, algo tienen que inventar. Sólo puedo agradecerles su catolicismo», replica Alfonso Abel, que se reafirma en su denuncia

Las primeras reacciones suscitadas por la agresión denunciada el domingo por Alfonso Abel Vázquez, párroco de Versalles, por parte de antiguos miembros del coro de la iglesia no se hicieron esperar ayer. La noticia adelantada por LA VOZ DE AVILÉS tuvo una repercusión que sorprendió especialmente a las dos personas denunciadas por el cura. Después de negar por la mañana la agresión, por la tarde no quisieron hacer más aclaraciones por «recomendación» de su abogada.

No obstante, Julio Menéndez, director del actual Coro Magnificat, había rechazado previamente en declaraciones a una emisora de radio la explicación de los hechos aportada por el párroco. «Nos acusó de ser un grupo de terroristas y, cuando la gente se sublevó, él la tomó con algunos de los que estábamos allí, provocándonos para poder crear su versión, que es lo que ha hecho ahora», contó Menéndez.

Además, asegura que el episodio se produjo justo de la manera inversa, siendo el cura el que se habría encarado en un primer momento con ellos. «A mí personalmente me vino al oído y me dijo que era un maricón y que no me atrevería a enfrentarme con él en la calle, pero como yo no le contesté me cogió por el cuello y me zarandeó», añade. Durante el día de ayer se sucedieron también varias muestras de apoyo por parte del entorno del coro a los integrantes afectados, e incluso se llegó a deslizar la posibilidad de que el enfrentamiento con el párroco podría deberse a «otras motivaciones personales» por una de las partes implicadas.

Por su lado, Alfonso Abel Vázquez se reafirmó en sus acusaciones y sigue adelante con la denuncia interpuesta. Respecto a la réplica obtenida por parte de Menéndez, sostiene que «miente, está claro que algo tienen que inventar para defenderse, pero a partir de ahora ya no tomaré en consideración nada de lo que digan, sólo me queda agradecerles su catolicismo». El párroco comentó ayer a este periódico que busca recuperar la normalidad lo antes posible, dejando el asunto igualmente en manos de su abogada.

Algunos testigos del incidente acontecido el domingo tras la misa de la una en la Parroquia Cristo Rey de Versalles apuntan a que Abel abandonó el emplazamiento «conduciendo su coche y hablando por teléfono», poniendo de esta forma en tela de juicio las lesiones que él asegura tener. «Yo también tengo diversos testigos y los partes médicos del Hospital San Agustín, estoy muy tranquilo», se defiende.

El párroco fue quien llamó el domingo a la Policía Nacional tras, según su testimonio, zafarse del corro de «diez u once personas que me atosigaban». Las tres dotaciones policiales que se desplazaron a la iglesia pudieron apaciguar los ánimos en el momento, lo que no eximió a las dos personas denunciadas por Alfonso Abel Vázquez de acercarse ayer a comisaría para prestar declaración sobre lo ocurrido. El cura mantiene que fue una agresión «orquestada» y que tiene «la potestad final que me otorga mi cargo para decidir quién habla en el púlpito», en clara referencia al episodio del domingo en el que miembros del coro tomaron el micrófono tras la misa para criticarlo.

En cualquier caso, este suceso representa una compleja situación, ya que las dos versiones difieren sustancialmente una de la otra y se espera que ambas partes aporten testigos. En lo único que parecen coincidir por el momento tanto el cura como los antiguos miembros del coro parroquial es en lamentar que varios niños y jóvenes presenciaran este episodio violento.

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