El Comercio

El Principado impone dos nuevas estaciones medidoras a Arcelor

Instalaciones de baterías de cok en Avilés.
Instalaciones de baterías de cok en Avilés. / MARIETA
  • Medio Ambiente revisa la autorización ambiental de la empresa y establece unos límites de benceno que los ecologistas consideran «generosos»

Medio Ambiente ha procedido a revisar al autorización ambiental integrada concedida a las instalaciones de baterías de cok de ArcelorMittal en Avilés en el año 2008, imponiendo a la compañía la instalación de dos nuevas estaciones medidoras. Antes de final de año, a las que la empresa ya posee en la zona de Sindicatos, en el entorno del Centro de Desarrollo Tecnológico y en la Acería LD-III deberán sumarse una entre el límite de la parcela del PEPA y la coquería y otra más en la zona de Sindicatos. Ambas deberán con un analizador de 'BTEX', es decir, que deberán tomar registro de cuatro sustancias contaminantes: benceno, tolueno, etilbenceno y xileno.

La Consejería exige además que estos nuevos equipos cuenten con un sistema de transmisión de datos, de modo que las mediciones puedan ser enviadas, en tiempo real, al centro de control de datos de calidad del aire del Principado. También obliga a disponer de unos sistemas de garantía y control de la calidad «que incluyan tanto el mantenimiento periódico dirigido a asegurar la exactitud de los instrumentos de mediciones como las actividades de compilación y comunicación de datos».

La nueva autorización ambiental marca además unos límites para las emisiones de benceno, un contaminante que no se contemplaba en el año 2008. Así, se establece una máxima de cinco microgramos por nanómetro cúbico de media anual, ocho de media mensual, y una media horaria que no podrá superar los 33 microgramos por nanómetro cúbico.

«Un coladero»

La Coordinadora Ecologista de Asturias ha calificado estas medias de «total despropósito», y considera que el documento del Principado es un «coladero». La CEA califica los límites de benceno de «generosos», y recuerda que en los últimos meses solo una vez en Llaranes el límite horario se situó por encima de los 33 microgramos que se marcan ahora, mientras que por meses, «el más cercano fue mayo con seis microgramos, eso que fue horrible», aseguran.

«No se resuelven los otros graves problemas que tienen las instalaciones y que se irán agravando según van pasando los años y el abandono habitual de las instalaciones para cerrar», denuncian los ecologistas, que consideran que no se garantiza la disminución del impacto de las pilas de carbón ni terminar con las emisiones de benceno del tanque de subproductos.

Además de estos límites de emisiones y controles, el Principado establece una serie de medidas de aplicación en el parque de carbones, en las baterías y en la planta de subproductos, que van desde la necesidad de contar con un sistema de riego por aspersión mediante cañones, o cintas transportadoras capotadas, además de disponer de sistemas de captación y depuración en las instalaciones de molienda y clasificación o limitar la altura de caída del mineral. Con respecto a baterías, se exige que las cámaras de coquización se carguen con sistemas sin humos, y que se extraiga todo es gas posible durante el proceso, además de otros requisitos.

Los ecologistas creen que esta autorización ambiental revisada no garantiza una disminución del impacto de las pilas de carbón y de coque «que tanto afecta a los vecinos de Llaranes cuando hay viento», y que tampoco se evitarán las actuales nubes de gases.

La resolución, publicada ayer en el Boletín Oficial del Principado, se tomó después de haber recibido alegaciones por parte de la propia Coordinadora Ecologista, el grupo de ornitología Mavea y la Federación Gijonesa de Asociaciones de Vecinos. La coordinadora llama la atención sobre el hecho de que los ayuntamientos de Avilés y Corvera no hubiesen presentado alegaciones «a pesar de que fueron consultados», y tacha este hecho de «dejación de responsabilidades de estos consistorios que tienen medios humanos y técnicos suficientes para alegar».