El Comercio

Aránzazu Pisano, ayer.
Aránzazu Pisano, ayer. / MARIETA

Una «caja negra» guarda datos de cerca de 275.000 ingresos

  • El hospital alimenta a diario una enorme base de datos de todas las hospitalizaciones y cirugías ambulatorias desde finales de los 90

Un cáncer de mama se transcribe como C50, una angina de pecho como I20, y un parto por cesárea es un 082. Cada motivo de ingreso hospitalario y cada intervención de cirugía ambulatoria tienen un código universal, y así se va transcribiendo desde las historias clínicas a una enorme base de datos que acumula información relativa a millares de pacientes desde el año 1998. En concreto, ya hay codificada información relativa a 275.000 episodios hospitalarios y a 66.000 cirugías ambulatorias.

De ello se encarga el Servicio de Atención al Ciudadano, donde cinco profesionales se encargan de alimentar diariamente esta «caja negra» que contiene los datos de la actividad hospitalaria y, por tanto, de la historia sanitaria de la comarca de Avilés, como ayer explicó Aránzazu Pisano, médica de la Unidad de Documentación Clínica, perteneciente al Servicio de Atención al Ciudadano, en una charla que pronunció en el Hospital Universitario San Agustín.

En esta base se recogen datos demográficos de los pacientes, su diagnóstico principal y otros secundarios, sus enfermedades crónicas y los procesos tanto diagnósticos como terapéuticos que siguen. Luego, los datos quedan a disposición pública, pero quienes los consultan son, generalmente, médicos e investigadores, ya que de ahí puede extraerse información muy valiosa para realizar estudios. Puede conocerse, por ejemplo, la evolución de la demanda asistencial, no solo global, sino por patologías, así como la morbilidad. Se utiliza para realizar trabajos de investigación clínica y epidemiológica, y de ahí también extrae conclusiones el Observatorio de Salud del Principado.

La información, no obstante, llega más lejos. Cada hospital de la red pública asturiana transmite sus datos al Servicio de Salud del Principado, y de ahí van al Ministerio de Sanidad, donde se unen a los de toda España. Esta enorme cantidad sirve para tomar decisiones sobre determinadas actuaciones sanitarias.