El Comercio

Ana Rosa Alcalde, en la Factoría Cultural.
Ana Rosa Alcalde, en la Factoría Cultural. / MARIETA

La encrucijada femenina

  • Ana Rosa Alcalde recuerda el mayor impacto de la crisis sobre la mujer y habla de la necesidad de reconstruir la agenda

Durante muchos años se ha tenido clara la forma de articular una agenda política en favor de los derechos de las mujeres, respaldada además por la sociedad, pero ahora estamos en un contexto muy diferente, en una «encrucijada mundial» que, tras la crisis económica, necesita «reconstruir» o «rehilar» su discurso en una agenda política que sirva de guía para los próximos años. Es lo que opina Ana Rosa Alcalde, de Alianza por la Solidaridad, y protagonista de la conferencia 'Derechos humanos de las mujeres y desarrollo sostenible: alianza imprescindible', que ayer abrió la tercera jornada del XIII Foro Solidario Avilés, en la Factoría Cultural.

Antes de entrar en la sala, explicó que la Conferencia de Pekín en 1995 había supuesto un punto de inflexión en la lucha por los derechos de la mujer gracias al compromiso de distintos gobiernos que posteriormente lo articularon en sus legislaciones y que contó, además, con una cohesión importante de los movimientos femeninos. «Desde entonces ha habido avances, pero no han sido tan sustanciales como cabría esperar», lamentó.

A esta ralentización se sumó la crisis económica. «Algunos gobiernos que habían comenzado a financiar políticas y mecanismos de igualdad, y que durante muchos años financiaron movimientos de mujeres que ejercieron presión política y sensibilización ciudadana, han reducido su apoyo». «La crisis mundial de 2008 ha sido más dura para las mujeres porque, por una parte, ha afectado mucho a los servicios públicos y estos de alguna forma ayudan a mantener este triple rol que tienen las mujeres en casa, en el espacio público y en el trabajo, y, por otro, ha aumentado las desigualdades. Las mujeres, que además de la económica sufren la desigualdad de género, se han visto muy afectadas. Es un contexto distinto y es necesario darle un nuevo impulso», reclamó.

Y el argumento más cercano para respaldar su afirmación lo encontró Alcalde en la noticia del día, en el triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. «Refleja que una parte importante de la ciudadanía en muchos países, no solo en Estados Unidos, expresa un descontento que incluye una desvinculación de la agenda de las mujeres, ya sea en el discurso público o de facto», valoró.

Como el resto de expertos que han ido pasando por el Foro desde el lunes, advirtió de la importancia abordar la evolución del planeta teniendo en cuenta el cambio climático. «Está directamente vinculado con cuestiones que tienen que ver con los derechos de las mujeres, pero estas narrativas tampoco están perfectamente construidas».

Deficiencias que se detectan en otra serie de fenómenos como las migraciones, «que no están suficientemente bien analizadas y en el que el análisis de género no es suficientemente conocido por la opinión pública».

Reclamó la presencia de la mujer en el debate porque el «desarrollo, que no es solo crecimiento económico, afecta a toda la población y las mujeres representan un cincuenta por ciento». «Si se mantiene a la mitad de la población fuera de los espacios políticos, de lo que tiene que ver con su propio cuerpo y su propia identidad y libertad personal, retrasas el desarrollo», señaló. Para ello habrá que seguir luchando contra la que es para ella la más preocupante de formas de discriminación de la mujer: la violencia de género, «la violencia que se ejerce sobre la mujer por el hecho de ser mujer. Se ejerce en el hogar, en la familia, en el espacio público, en los conflictos como arma de guerra y en el ámbito de los derechos políticos».

Mucho por hacer, pero con mensaje optimista. «Luchar siempre se puede».