El Comercio

Imagen de Rafael Ricoy para el book de Marina Herranz.
Imagen de Rafael Ricoy para el book de Marina Herranz.

«'Nada que perder' es teatro de lo real»

  • La obra que se podrá ver mañana en el Niemeyer muestra una trama de corrupción a través de una estructura teatral poco convencional

  • Marina Herranz. Actriz

Marina Herranz actúa mañana sábado en el Centro Niemeyer. Es la parte femenina del elenco de 'Nada que perder', de la compañía Cuarta Pared. La obra se estructura en ocho interrogatorios sucesivos con personajes distintos que componen un puzle que recorre las diferentes capas de la sociedad. La representación comenzará a las ocho y media de la tarde y las entradas tienen un precio de quince euros.

-'Nada que perder' tiene una estructura poco convencional. Los tres actores interpretan varios personajes, ¿cómo consiguen cambiar tan rápido de registro?

-Sí, son ocho escenas y un epílogo. Cada uno interpretamos cinco o seis personajes y es muy complicado, con muchas horas de ensayo. En cada escena hay un interrogador y un interrogado distinto, y otra figura más que empatiza con el público, que hace preguntas, que lleva a la reflexión. Es como una gimnasia de personajes, es muy divertido de interpretar.

-La obra aborda muchos temas. Habla de los poderosos, de los oprimidos, de los influyentes, de los represaliados... De una trama de corrupción política y empresarial.

-Habla de las personas, de sus problemas. Es teatro de lo que pasa ahora porque así entendemos que tiene que ser el teatro. Tenemos que hacernos muchas preguntas y el título la define bastante, todos tenemos mucho que perder, pero no podemos perder la dignidad como seres humanos.

-'Nada que perder' se estrenó a finales de noviembre del año pasado, ¿ha cambiado la obra en ese tiempo?

-Se han modificado pequeñas cosas, sobre todo en cuanto a no concretar lugares, pero sigue toda la esencia. Haremos la función número 81 y a estas alturas la interpretación que hacemos es mucho más intensa.

-Se estrenó antes de las elecciones de diciembre de 2015 y esta segunda temporada arrancó poco antes de la toma de posesión de Mariano Rajoy a finales de octubre.

-Sí. Sigue vigente al cien por cien. Es una invitación a la reflexión, a saber cuál es nuestra posición en el mundo. Saca nuestra conciencia moral.

-Su paso por Avilés coincide con la elección de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

-Toda la reflexión de 'Nada que perder' no sólo afecta a España, es a nivel universal. Es una pequeña parte de un mundo entero y resultados electorales como los de Estados Unidos lo demuestran.

-El teatro ha vivido momentos difíciles en esta larga crisis y parece que ahora encuentra una salida en las producciones pequeñas como las de Off Niemeyer.

-No existe una fórmula mágica. Es la que todos buscamos, pero nadie la encuentra. Parece que la tendencia a hacer teatro en espacios pequeños va creciendo, pero es un problema porque las salas no pueden vivir de ello. Lo ideal sería que el Estado siga ayudando a la cultura, fundamental para la sociedad.

-No parece que vayan en esa dirección las políticas en España.

-No, desde luego que no. Pero debería de ser así. La cultura es fundamental y debería de introducirse en la Educación ya desde los primeros niveles.

-Es su primera colaboración con la compañía Cuarta Pared, que el próximo año está de aniversario. ¿Cómo ha sido la experiencia?

-La compañía es como una cantera de personas/actores. Se nota su experiencia en la calidad del trabajo. Son muchos años de compromiso.

-¿Qué les diría a quienes le vayan a ver mañana en el Niemeyer?

-Sólo decirles que van a disfrutar mucho. La obra obliga a estar muy atentos para no perderse nada, implica mucho a espectador y le lleva a la reflexión, a realizarse muchas pregungas sobre cuestiones que escuecen.