El Comercio

Las pymes del sector energético piden cambios en la formación

Luis Saturnino González, Javier Fernández-Font, Ricardo Rodríguez y Manuel González, minutos antes de abrir la mesa redonda.
Luis Saturnino González, Javier Fernández-Font, Ricardo Rodríguez y Manuel González, minutos antes de abrir la mesa redonda. / MARIETA
  • Afirman que hay escasez de mano de obra cualificada y creen que serían más competitivos con unas mejores comunicaciones

Las empresas relacionadas con la energía asentadas en Avilés apelan a mejoras en la formación de la mano de obra y de las comunicaciones como vías para mejorar su competitividad y consolidar un sector que genera en la comarca unos 1.650 puestos de trabajo. Durante el debate, 'Posicionamiento y necesidades de la pyme asturiana en el sector energético', que ayer abrió en el Pabellón de Congresos y Exposiciones de La Magdalena la segunda y última sesión de las jornadas sobre energía organizadas por la Cámara de Comercio, los ponentes también pusieron sobre la mesa la conveniencia de avanzar en terrenos como la diversificación, la inversión y el desarrollo y la colaboración empresarial.

«Sería interesante que en Asturias se generarse un polo de la energía que permitiese desarrollar servicios en común. Nos haría más competitivos a todos», afirmó Ricardo Rodríguez, director comercial de Asturfeito, empresa que destina la práctica totalidad de su producción al mercado exterior. Junto a él completaban la mesa Manuel González, responsable de los servicios jurídicos del grupo Daniel Alonso; Luis Saturnino González, coordinador de I+d de Hiasa; y en el papel de moderador, Javier Fernández-Font, director general de Alusin Solar.

Dedicada a ingeniera y bienes de equipo y asentada en el PEPA, el sector energético cobra peso en Asturfeito. Tras volcar sus esfuerzos al área del gas y el crudo, «hace tres años, a raíz de la caída del precio del petróleo, iniciamos un proceso de diversificación. Ahora trabajamos en el sector nuclear, solar y en productos complementarios de eólica marina», explicó Rodríguez.

La empresa abrió recientemente una oficina comercial en Houston (Texas), desarrolla proyectos en lugares tan dispares como el Mar del Norte, África o Brasil y participa en la construcción de un reactor nuclear en Japón. «Si no nos unimos contra los grandes conglomerados va a ser muy difícil competir», reflexionó su director comercial. En el plano de las comunicaciones, remarcó la importancia de incluir Asturias en las rutas de alguna compañía área regular europea. «Si a un noruego le lleva dos horas legar a Polonia a Asturias son doce» dijo al respecto.

La cartera de clientes de las empresas del sector energético del Grupo Daniel Alonso se sitúa fuera de España. Las abanderadas son Windar Renovables e Idesa, especializadas en eólica con capacidad para producir anualmente hasta 6.000 tramos de torres que llegan a su destino, en distintos rincones del globo, vía marítima, con el puerto de Avilés como principal punto de embarque.

Manuel González puso el acento en la formación. «Asturias tuvo muy buena mano de obra, pero ahora hay escasez. Carecemos de escuelas de aprendices como las de antes, de las que salían muy buenos profesionales. Necesitamos hacer algo, y no sólo a nivel de teórica. Donde se aprende es en el taller», afirmación que suscribió el director comercial de Asturfeito. Se refirió a la formación dual. «Para mí debería ser eminentemente práctica. El porcentaje de trabajadores que pasaron por nuestro taller vía formación dual y han sido contratados es muy bajo», señaló.

Por mar, tierra y aire

A lo largo del debate salió a relucir la importancia no solo las comunicaciones aéreas, también las marítimas y terrestres. Hubo alusiones a mejorar los accesos al muelle de Valliniello, especialmente desde el PEPA, y a recuperar la autopista marítima. Gijón Nantes. «Nos sale más barato llevar la mercancía por tierra a Santander, embarcarla hacia Vigo y de allí a Francia», apuntó uno de los ponentes. Tampoco quedaron en el tintero cuestiones como la conveniencia de agilizar la burocracia o de habilitar los terrenos que quedarán libres tras el desmantelamiento de baterías para dar cabida a industria transformadora.

En cuanto al consumo energético, no supone una carga de vital trascendencia para ninguna de las tres empresas. «Para nosotros es un 2,6%», apuntó Luis Saturnino González, coordinador de I+D de Hiasa, del Grupo Gonvarri con sede en Cancienes. Procesa 300.000 toneladas de acero al año y ofrece productos y servicios siderúrgicos para la industria del automóvil, seguridad vial, edificación y energía solar. El año pasado entregó más de cinco gigavatios.

Saturnino realizó una radiografía de las pymes asturianas. En el lado positivo, «la cadena de valor está consolidada, hay sinergias entre empresas y grandes productores que venden en todo el mundo bienes de alto valor añadido. En el negativo, apuntó a la diversificación como estrategia ante la alta volatilidad del sector energético, arengó «salir de la zona de confort y tener más visión de mercado» y sobre todo, reclamó más inversiones en investigación y desarrollo. «En esto estamos muy atrás. Sólo destinamos el 0,6% del producto interior bruto, la mitad que la media nacional. En Europa es el 2,2%», recordó.