El Comercio

«El triunfo de Trump es una pésima noticia para el desarrollo sostenible»

El economista José Moisés Martín durante su intervención en el Foro Solidario.
El economista José Moisés Martín durante su intervención en el Foro Solidario. / MARIETA
  • José Moisés Martín.

  • Vocal de Economistas frente a la Crisis

  • Alerta de la tendencia política actual de encerrarse en las fronteras y señala el cambio climático como principal riesgo global

Economistas frente a la Crisis se constituyó en 2011 del impulso de una serie de profesionales que decidieron tratar de hacer oír su voz frente a la «preocupante interpretación predominante de la naturaleza de la crisis, su diagnóstico y los principios neoliberales bajo los que se gestiona». José Moisés Martín, uno de sus vocales, se encargó de hacerlo ayer en Avilés centrado en los 'Retos y oportunidades de la Agenda de Desarrollo Sostenible'. Fue la conferencia de clausura del XIII Foro Solidario, que desde el lunes se ha celebrado en la Factoría Cultural.

-¿Cuáles son esos retos y oportunidades?

-Antes de apuntarlos, hay que hacer referencia al contexto político y económico internacional. La agenda nace en un contexto de dificultades con una gobernancia internacional saliente, que fue la que alumbró el documento que ha sido la guía del desarrollo hasta ahora.

-¿Qué supondrá este nuevo panorama?

-Para España, una participación debilitada por varias cuestiones. En primer lugar, por la crisis económica que sitúa estos retos por los que me preguntaba más lejos. En primer lugar, la lucha contra la desigualdad y la pobreza, con especial incidencia en la infantil, que presenta ahora tasas más altas que hace unos años. El segundo reto es el cambio climático. España es el país que más afectado se va a ver dentro de la Unión Europea. Lejos de tomar medidas y de cumplir los objetivos marcados para 2020, nuestra política energética está dando pasos atrás en el uso de las energías renovables. Y, en tercer lugar, está el crecimiento económico inteligente. España tampoco cumple, va por la mitad respecto al componente de innovación que también incluye la agenda.

-Todos los expertos que han pasado por este Foro Solidario han puesto el acento en el cambio climático. ¿Seguimos sin creérnoslo?

-Es, con mucha diferencia, el principal riesgo global que tenemos. El cambio es continuo pero avanza muy poco a poco. No se nota de golpe. Estamos sufriendo ya sus consecuencias. No sólo en las temperaturas, también en la bajada de productividad agraria y en el agua.

-Los ciudadanos tampoco se dan por aludidos.

-Las cosas que puede hacer la ciudadanía son relativamente pequeñas y, a veces, no se tienen en cuenta. Se puede fomentar un consumo más eficiente de la energía, evitando los combustibles fósiles, o un uso más racional del automóvil privado. Esto implica un cambio en el estilo de vida.

-Es inevitable aludir a la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. ¿Es un paso atrás para el desarrollo sostenible?

-No es un paso, ¡es un salto! Es una pésima noticia para la agenda de desarrollo sostenible. Primero porque someterá a los Estados Unidos a un aislamiento internacional bajo la promesa de reconstruir la América de los años 50, con una economía muy centrada en ellos mismos, hostil hacia la multilateralidad. Vamos a perder un aliado. Además, Donald Trump ha dicho claramente que el cambio climático es mentira y su director de la Agencia Medioambiental es declarado enemigo de la tesis del cambio climático. Es una pésima situación porque no estamos hablando de cualquier economía, estamos hablando de la primera economía del mundo.

-¿Tiene algo que ver el triunfo de este tipo de programas electorales con un desencanto con la gestión realizada hasta el momento?

-Los resultados de los objetivos del milenio pactados en el año 2000 no son malos, son sustantivos. Es cierto que la anterior agenda venía muy de la mano de una política económica mundial procedente del Consenso de Washington, impulsado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Con la crisis económica se quebró ese consenso y la reacción ha sido buscar otras alternativas. Pero en lugar de buscar alternativas progresistas en el sentido más amplio de la palabra, se ha buscado un nacionalismo económico y político que es una mala noticia. Cuando se cierran las fronteras a los bienes, también se cierran a la diversidad, a las personas y a las ideas. Lo que estamos viendo en el Reino Unido es peligrosísimo. Salen de la Unión Europa con el argumento principal de acabar con la inmigración. Aparte de poner en riesgo los derechos individuales de las personas, es empobrecedor para la que era, hasta ahora, la sociedad más abierta del mundo.

-¿Ve posible seguir avanzando como en los últimos quince años?

-Las soluciones están escritas, pero no hay músculo político. Con el actual contexto, tanto nacional como internacional, a fecha de hoy no hay músculo polítino ni capacidad para mirar más allá de quince días.