El Comercio

Rafael Reig.
Rafael Reig. / S. SAN MARTÍN

«No creo en la enseñanza literaria tradicional»

  • Rafael Reig, Escritor y docente

  • El autor asturiano llega mañana jueves al Ciclo Palabra del Niemeyer para hablar de su trayectoria profesional y de la industria editorial

Pese a ser natural de Cangas de Onís, el novelista Rafael Reig (1963) no ha parado de desplazarse de una punta a otra del mundo desde su temprana mudanza a Colombia con apenas cinco años. Los conocimientos aprendidos por el camino le han servido para comparar culturas y reflejar estas enseñanzas tanto en sus obras como en los discursos que prepara para recitar ante sus alumnos. Su personalidad polifacética no se detiene aquí, ya que Reig también ha escrito columnas en diversos periódicos de tirada nacional, como 'El Mundo', 'Público' o el digital 'eldiario.es'. Con este extenso y brillante currículum se presentará mañana ante el público que acuda a su charla en el auditorio del Centro Niemeyer a las 20 horas, intervención enmarcada en el Ciclo Palabra.

Aunque usted nació en Cangas de Onís ha vivido en lugares como Colombia, Londres, Madrid o Nueva York, ¿cómo ha influido cada ciudad en usted y su creación?

No podría decir lo que ha supuesto cada una en particular, pero está claro que el hecho de haber viajado y conocido muchísimos lugares y culturas tan diferentes me ha convertido en una persona mucho más abierta. Además, a raíz de ello aprendí a apreciar mucho más lo español y lo asturiano. Yo recomendaría a todos los jóvenes echarse la mochila a la espalda y salir a conocer mundo, porque eso cambiará completamente su perspectiva sobre todo lo que pensaban y creían saber hasta ese momento.

¿Qué recuerdo guarda en particular de Asturias?

En primera persona no muchos, porque ya con cinco años me marché con mis padres a Colombia. Sí que recuerdo la casa de mis abuelos y en general el carácter de los asturianos. Yo mismo creo reunir estos rasgos, sobre todo el de ser bastante escéptico y el de tener un sentido del humor tan particular. Me río de todo, incluido de mí mismo, y eso es algo que por ejemplo en Alemania o incluso en otros sitios de España no se hace, la gente se toma todo mucho más a la tremenda y exageran en muchas ocasiones. Me siento asturiano y valenciano a partes iguales por la influencia de las dos partes de mi familia.

Siempre ha estado muy ligado al periodismo, ¿qué le atrae de este 'mundillo'?

He sido columnista en muchísimos periódicos y me han echado en otros tantos (risas). Si tuviese que destacar algo, aunque sé que muchas personas no estarán de acuerdo conmigo en esta opinión, diría que me atrae que el espacio disponible esté limitado. Es algo que me motiva y me ha ayudado a aprender a escribir de forma más eficiente, centrándome en lo importante y prescindiendo de los aspectos más superficiales del lenguaje. Por lo general es un trabajo muy gratificante porque su efecto sobre los lectores es inmediato, conectas con tu público de una manera que no haces con una novela. Eso no esconde de todas formas la cara más exigente y dura de la profesión.

¿Y qué le atrae de su faceta como docente? ¿Enseñar a las nuevas generaciones de escritores?

Es cierto eso que se dice de que un profesor aprende mucho de sus alumnos, pero diría que está más relacionado con tener que prepararte al máximo para poner tus conocimientos al servicio de los demás. Cuando estoy organizando una clase tengo que conocer hasta el mínimo detalle del tema a tratar por si los estudiantes me preguntan por ello, así que cada día me doy cuenta de que desconozco más cosas de las que sé. Esto me sirve para mejorar día a día, no sólo como profesor sino también como ser humano.

¿Qué destacaría de su trayectoria como escritor? Ha tocado diversos géneros.

Más que géneros, temas. Siempre he tenido una vocación clara por la novela, creo que es un medio en el que cabe todo y el que da una visión más representativa de la realidad tan compleja y polifacética en la que vivimos. A partir de ahí sí que he escrito sobre diversos temas, desde policíacos hasta aquellos más académicos. No me avergüenza decir que no soy un gran 'fan' de la poesía o de los cuentos, por ejemplo.

¿Podría adelantar algo sobre su última obra, 'Señales de humo'?

Podría decir que es maravillosa y súper recomendable (risas). Con esta novela busco que todo el mundo se replantee el paradigma literario tradicional. Apuesto por una fórmula de enseñanza radicalmente diferente a la que se imparte en los colegios, que en mi opinión está completamente desfasada. Creo que cada uno debe construir su propia base de conocimientos literarios y establecer cuáles son sus obras 'must' sin dejarse guiar por la tendencia dominante de la masa.

¿Qué pueden esperar las personas que vayan a verle mañana jueves al Niemeyer?

A alguien que tiene muchas ganas de hablar de todo. Creo que todas las charlas deben ser generosas, decir todo lo que uno pueda sobre los temas que le pregunten. Me apasiona mucho tratar y compartir con los demás las cuestiones que me han hecho y me siguen haciendo tan feliz, de ahí nace precisamente mi interés por la docencia.